jueves, 26 de septiembre de 2013

ANTÓN CASTRO, PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO CULTURAL 2013



Recibo con alborozo la noticia de la concesión de este premio a Antón Castro. Justo y merecido. Tengo el gusto de conocerlo personalmente, de haber leído algunos de sus libros, su blog y siempre acudo a la presentación de sus libros cuando viene a Barcelona. 

El periodista aragonés de origen gallego Antón Castro (A Coruña, 1959) ha sido galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Cultural, dotado con 20.000 euros, por su "destacada" labor en los medios, tanto de prensa escrita como en el programa televisivo "Borradores", de Aragón Televisión. Castro dirige en la actualidad los "Encuentros" literarios que se celebran anualmente en Albarracín. Además, parte de su obra literaria se ha inspirado en temas y personajes relacionados con la provincia de Teruel, a la que está muy vinculado tanto él como su familia. El jurado del premio ha reseñado también la actividad llevada a cabo por Castro en los últimos años, "tanto en su blog como en su perfil de redes sociales, medios empleados por el galardonado al servicio de la difusión de la cultura". 

Además de diversas obras como poeta y narrador, tiene en su haber libros de periodismo cultural, como "Veneno en la boca", formado por un conjunto de entrevistas con grandes representantes de la literatura y la cultura aragonesa. 

Reproduzco parte de su última entrada en su blog que recomiendo encarecidamente 

AUTOBIOGRAFÍA SOBRE DOS RUEDA 

Antón CASTRO 

Mis dos primeros recuerdos están vinculados a la bicicleta. Mi padre, que iba en bicicleta al trabajo a las canteras de A Grela, A Coruña, me sentó en el transportín y me llevó a la casa en A Maceira donde había servido desde los ocho años hasta su servicio militar en Melilla. Fue un viaje increíble: de vez en cuando giraba la cabeza y me preguntaba si todo iba bien, si me gustaba que me diese el viento en la cara y si no tenía miedo. Claro que lo tenía pero creo que no se lo dije. Cuando llegamos todo me pareció extraordinario: me presentó a aquella gente, que eran sus segundos padres, y entramos en una especie de cobertizo donde había una mujer loca que se alegró mucho de verlo. Mi padre, que era más bien lacónico, me dijo: “Esta es la hermana enferma que me dio la vida en una casa ajena”. No sé si la frase es un recuerdo inventado, pero sí percibí cómo mi padre la trataba con inmensa dulzura, cómo se dejaba arrullar por una voz que parecía un llanto sordo o una acumulación caótica de sonidos intraducibles como ayes de cristal. Aquella joven, nunca supe su nombre, vivía recluida en una suerte de establo que tenía un camastro. Después, mi padre me enseñó la huerta, los campos de siembra y algo que siempre me ha gustado mucho: el hogar, con sus cadieras y una chimenea inmensa, donde se colgaban los jamones. 

Pocos días después volvió a subirme a su bicicleta y me llevó a casa de mis abuelos maternos. Conservo recuerdos borrosos, vi el precioso hórreo con vistas sobre el valle de Larín. Se torció todo muy pronto: mi padre y mi abuelo se pusieron a discutir. Y yo me eché a llorar, agarrado a la falda de mi abuela Pilar. En un determinado momento, cuando las voces se habían vuelto airadas, como si fueran a pegarse, creo que dije: “Papá, vamos a casa”. Me sentó de nuevo en el transportín y se puso a pedalear. El trayecto de vuelta era más difícil, con cuestas, y empezaba a caer la noche. A lo lejos, cuando salíamos a un claro del bosque, se veía el mar. El mar de Barrañán, desdibujado en la lejanía bajo las últimas luces del crepúsculo. Con el miedo en el cuerpo, me agarraba a mi padre. Ninguno de los dos decía nada. Jamás me volvió a llevar en su bicicleta. Si le pedía que lo hiciera, su respuesta siempre era la misma: “La bicicleta no es para jugar. Es como la pota de la comida: un instrumento de trabajo. Recuérdalo bien”.

Desde luego. Pronto, un domingo por la tarde, tuve una visión que entonces, y aún hoy, me parece insólita. El C. F. Peñarol, de Lañas, que así se llamaba mi pueblo que contaba con una pequeña estación de autobuses y varios molinos de agua, recibía al Penouqueira, de Arteixo, la localidad de Arsenio Iglesias y de Inditex. Y de repente, media hora de antes se iniciase el choque, empezaron a llegar ciclistas y ciclistas, chicos jóvenes un poco mayores que yo del pueblo vecino: todos venían envueltos en impermeables de colores, verdes y amarillos, sobre todo; no tardaría en saber que se los habían hecho ellos mismos o sus madres. Tuve la sensación de que eran extraterrestres o astronautas o aparecidos de una tarde de llovizna. Esa imagen no se me ha borrado de la cabeza. Me di cuenta de que para ellos la bicicleta no era exactamente un instrumento de trabajo. O quizá sí: era una máquina para pasear, para llegar a los sitios, para divertirse, y podía disfrutarse así, con un protector contra la tormenta o el orballo. 

No tuve bicicleta en la adolescencia. Mi padre, que era temeroso, siempre tenía la misma respuesta: “¿Para qué la quieres? ¿Para matarte?”. Sin embargo, aprendí a montar pronto y los gemelos Dubra, que tenía una roja y una azul, me dejaban una de las suyas. Era extraordinariamente feliz. Por entonces ya amaba el ciclismo e iba siempre, a través de la radio y la televisión, con Eddy Merckx, pero también con algunos ciclistas más modestos: José Luis Abilleira, en la montaña, o José Pesarrodona, buen contrarrelojista. Lo que hacía, montado en la bici, era radiar etapas del Tour o de la Vuelta. Pedaleaba, por el llano o por la montaña, y hablaba y hablaba sin parar: Merckx corona en Mont Ventoux, Ocaña lo pierde todo en una caída, Joop Zoetemelk y Raymond Poulidor rivalizan en la subida a Val Louron. Aquellas carreras en solitario se parecían mucho a la alegría. Luego, apostado en un rincón del campo de fútbol, Barral, el sabio de ciclismo, explicaba el secreto de las escapadas, de la contrarreloj por equipos o la importancia de puntuar en las metas volantes. Era su modo elíptico de realizar un análisis de la clasificación general del Tour. 

He vivido en distintos pueblos de Teruel: Cantavieja, “la bienamada de Cabrera”, Urrea de Gaén, el pueblo natal de Pedro Laín Entralgo, o La Iglesuela del Cid, donde Manuel Vicent pasó temporadas en su adolescencia. Ahí empecé a tener mi primera bicicleta. Rozaba ya los cuarenta años. Al trasladarme a Garrapinillos, un barrio de Zaragoza que está situado cerca del Canal Imperial y del aeropuerto, me reencontré con la bicicleta de otro modo. Un verano hice casi mil kilómetros. Y al siguiente, cerca de dos mil, siempre por mi entorno: Pinseque, Utebo, el Canal Imperial o Casetas, el barrio donde nació el escritor y periodista Antonio G. Iturbe. 

A lomos de la bicicleta el motor eres tú mismo, la fuerza son tus piernas, la lucidez y la tranquilidad son tu estado de ánimo: el deseo de disfrutar sin aspavientos. Cuando inicié esta segunda salida, por decirlo así, al modo cervantino, me di cuenta de que quería escribir un libro sobre el paseo en bicicleta. Quería contar las sensaciones, hablar de ese dominio de los espacios y del paisaje, de los olores que te invaden, de lo que ves (las piscinas, los jardines, las fincas de maíz, los senderos que van y vienen, las higueras del camino que te ofrecen sus frutos y una promesa de sombra), quería hablar de esa impresión de esa sensación de gozo absoluto, de dominio. Con o sin cansancio, se agudizan la sensibilidad y el instinto de observación. Sobre el sillín el mundo uno se ve de otro modo: el paseo es la metáfora del movimiento, de la vida. Tiene algo de conquista del aire y de uno mismo. El esfuerzo es gozoso y estimulante: te llevas a ti mismo. Y todos tus sentidos se abren y se disparan en mil direcciones: te conviertes, de entrada, en un coleccionista de paisajes, en un fotógrafo que compone un sinfín de instantáneas imaginarias, experimentas un sentido de la libertad casi inefable. La libertad, pura y primitiva, también es eso: pedalear, recorrer kilómetros, adueñarte de los relieves de la calzada, pugnar contra uno mismo, querer ir más allá casi siempre. Querer ir. En la bicicleta se ensancha la imaginación y se piensa, se redactan aforismos mentalmente, se escriben los primeros poemas. 

Como tenía en la cabeza la idea de escribir un poemario, en verso y prosa, surgió casi con espontaneidad. Un día, a orillas del Canal Imperial, pescaban un padre, escritor y pedagogo, Víctor Juan Borroy, y su hijo Guillermo. Me paré a saludarlos, sin saber que de ese encuentro iba a nacer el primer poema, el arranque de todo. Víctor me habló de Ramón Acín, el pintor y escultor anarquista que expuso en Barcelona en los años 30, y conté su historia: la relación con sus hijas, con su mujer Conchita, pianista y tenista en Huesca, y con el perro Toby.

Todos los días, como si estuviera iluminado por dentro, regresaba a casa con un poema en potencia: con un poema en verso o prosa, con una historia (que a veces nacía de la contemplación de una casa abandonada o de una amazona que intentar dominar una hermosa yegua en un picadero), con una intuición, con una inquietud. Así, a medida que redondeaba la autobiografía del ciclista de verano, también descubría vínculos de otras criaturas con la bicicleta: la cantante Nico, que murió a consecuencia de una caída; Pierre y Marie Curie, que hicieron su luna de miel en bicicleta por los caminos y las carreteras secundarias de Francia; el escritor Horacio Quiroga; el ciclista rebelde Laurent Fignon, el realizador Jacques Tati, que hizo una película inolvidable como Día de fiesta, protagonizada por un cartero en bicicleta. Así nació uno de los libros de mi vida: El paseo en bicicleta (Olifante, 2011). Contiene, también, mi declaración de amor a Zaragoza, la ciudad que me acogió en 1978. 

La bicicleta le ha dado alas a mi imaginación. Le ha dado alas a mi fantasía. Y a la vez es algo muy cotidiano: encarna el movimiento, una velocidad más o menos sensata, y la medida de mis posibilidades. Es un lapso de intimidad muy particular: vas contigo y con tus pensamientos, y estás en el mundo. Te buscas y te encuentras. Pareces decirte: “Allá voy con la certeza de que la meta / está cerca o muy lejos: / sobre mi piel o enterrada / en un misterioso cuarto de mi sangre. / Allá voy y a mí mismo me persigo”. A lo lejos, en los días de nitidez, ves la cumbre del Moncayo que inspiró a Antonio Machado y a Gustavo Adolfo Bécquer. Piensas y recuerdas. Escarbas en tu propia memoria. Sueñas con los ojos muy abiertos. Me gustan más las pequeñas subidas que los descensos. Ahí, con sacrificio y dolor, el ritmo depende de tus fuerzas. Te mides. En los descensos, todo es más ingobernable y a la vez ese descontrol resulta fascinante: se saborea más cuando no tienes miedo y te dejas ir, a tumba abierta, seguro, confiado, con una peligrosa y temeraria felicidad dibujada en el rostro. Descender bien es un arte.

domingo, 15 de septiembre de 2013

I ENCUENTRO DE EXALUMNOS Y PROFESORES DEL COLEGIO SANTO TOMÅS DE AQUINO DE ANDORRA




Con apenas 20 años de efímera andadura educativa, el Colegio Santo Tomás de Aquino cerró sus puertas definitivamente al finalizar el curso 75/76. Ubicado en cinco sedes diferentes, como si pretendiera hacer gala de nomadismo itinerante, este centro dejó una huella indeleble en la memoria, en el proceso formativo y en los afectos de toda esa suerte de alumnos y profesores que tuvimos el privilegio de pasar por sus aulas. Prueba de ello es que los 37 años transcurridos desde que dejó de existir no han impedido que casi una cincuentena de personas, que en su día formaron parte de esta comunidad educativa, nos hayamos reunido por primera vez en Andorra el pasado 27 de julio. 

El objetivo de dicho primer encuentro, que tanto se ha hecho esperar, era provocar y generar un contacto que sirviese de base y punto de partida para sucesivas celebraciones. Los patrocinadores de esta idea, Rafael Ginés Alquézar y Pedro Pastor Montañés, merecen la más calurosa de las ovaciones porque su iniciativa y la gestión de la misma han sido justamente premiadas con la mejor de las gratificaciones: el éxito del encuentro y las ganas de repetirlo. 

Tal y como estaba previsto, la jornada comenzó en San Macario. El grupo de personas más madrugadoras se iba incrementando paulatinamente. Saludos, abrazos, sorpresas, exclamaciones de regocijo se iban sucediendo como era de esperar... Me llamó muchísimo la atención verificar que el tiempo transcurrido desde la última vez que había visto a algunos profesores y compañeros - más de medio siglo - había dejado muchas más secuelas de su devenir en los segundos que en los primeros. Me encantó encontrar a los profesores con tan buen aspecto y donaire...

La Martingala, ubicada junto a la ermita del santo patrón de Andorra, desgranaba sus notas musicales con moderación para no restar protagonismo sonoro a los asistentes... 

Tras la visita al interior de la ermita y la fotografía colectiva que procede en estos casos se inicia el recorrido por los distintos lugares en que estuvo ubicado este centro y que ya nos detalló con loable precisión Don Manuel Franco en El Cierzo del pasado mes de julio. Que en apenas dos décadas de vida, el Colegio Santo Tomás tuviese hasta cinco sedes diferentes, casi todas en edificios que tenían sus días contados, pone de manifiesto la escasez de recursos y las dificultades materiales de la época. Cuando al inicio de esta breve crónica escribía lo de "hacer gala de nomadismo itinerante" solo pretendía suavizar con esta nota de humor lo que en realidad era simple y llanamente precariedad de medios. Afortunadamente, la calidad de los recursos humanos tanto de los docentes como de los discentes suplieron con creces las limitaciones a las que hacía referencia... 

Tras visitar el Museo Minero, bajo un sol de justicia, junto al Pozo de San Juan que proyectaba menos sombra de la deseada sobre los ya acalorados y sedientos visitantes, nos dirigimos un tanto impacientes hacia el restaurante El Fogón. Como era previsible, la comida transcurrió dentro de un clima festivo, fraternal y muy dicharachero. Ya en la sobremesa, que se alargó hasta pasadas las seis de la tarde, tuvieron lugar los parlamentos de los gestores del evento y de dos exalumnas que hicieron gala de su agradecimiento y sentido del humor contando anécdotas y rememorando episodios escolares que hicieron las delicias de los asistentes. Por parte de los profesores que presidiron la mesa, hablaron Don Ignacio Caballero y Don Manuel Franco. Ambos aportaron datos de la vida del Colegio Santo Tomás, inéditos para muchos de los asistentes, y los aplausos se repitieron generosos una y otra vez. Especialmente emotiva fue la remembranza del que fue director de este centro, Don Manuel Aguado, muerto en acto de servicio hace ya cincuenta años. Los que tuvimos el privilegio de conocerlo y de beneficiarnos de sus enseñanzas experimentamos una profunda conmoción interna cuando se glosó su calidad humana y su competencia docente... 

Todas las despedidas conllevan un cierto deje de pesadumbre... Me atrevería a decir que en esta ocasión no fue así porque el grato sabor de este primer encuentro y la certeza de que no será el último superó con creces la incertidumbre que caracteriza a las despedidas. Así lo sentí yo y así lo pongo de manifiesto... 


Un abrazo entrañable para todos los asistentes y para los que no pudieron hacer acto de presencia en esta ocasión. Habrá otras oportunidades. Fijo...

sábado, 14 de septiembre de 2013

HUESCA, CAPITAL MUNDIAL...



Un rap que elogia las virtudes de Huesca 

arrasa en internet


Hace algún tiempo, se hizo muy conocido el lema 'Teruel también existe'. Fue un movimiento vecinal que surgió para reclamar más inversiones para esta provincia. Desde entonces, otras ciudades también se han lanzado a reivindicar su orgullo local. Huesca es la última en sumarse a este fenómeno. Un rap que elogia las virtudes de esta población y está arrasando en internet.

lunes, 12 de agosto de 2013

Teruel, a la conquista del espacio. La plataforma industrial aeronaútica PLATA es única en Europa



Ya escribí brevemente sobre el aeródromo de Teruel aquí, pero esta noticia que expongo a continuación viene a incrementar aquella información y a corroborar que dicha infraestructura aérea tiene futuro... ¡ Ojalá sea así !

(Fuente: EL PAÍS)

Teruel tiene, desde enero de este año, puerto hacia el cielo. En medio de una extensa llanura dorada por los cultivos y punteada por pequeños municipios se levanta, discreto, el aeropuerto PLATA. La ciudad que no hace mucho reivindicaba su existencia alberga ahora una plataforma industrial aeronáutica única en Europa que forma parte de un reducido y exclusivo grupo de lugares en el mundo capaces de reciclar aviones, mantenerlos y estacionarlos a largo plazo.

Se erige, además, como competencia directa de Estados Unidos. Hasta ahora, cualquier avión europeo tenía que cruzar los más de 4.000 kilómetros de océano atlántico hasta los desiertos norteamericanos, donde se asientan las empresas que pueden ofrecer los mismos servicios. Las dimensiones del proyecto han hecho que tenga las características necesarias para que, desde su pista de 2.825 metros, puedan despegar vuelos suborbitales, a más de 90 kilómetros de altura desde la Tierra. El director del aeropuerto, Alejandro Ibrahim, confiesa que han mantenido conversaciones con Virgin Galactic. “Ya tienen una sede en Nuevo México y su idea es montar otra en Europa. Nosotros queremos ser el sitio”.

La idea original surgió de la mente de un empresario aragonés hace más de diez años, López Soriano, que trasladó su iniciativa al Gobierno de Aragón. Su intención era construir una instalación de reciclado en Zaragoza. Los años y las circunstancias fueron mudando la piel de la iniciativa y el empresario quedó fuera del proyecto. En marzo de 2009, cuando comenzaron las obras, nació PLATA: instalaciones del aeropuerto, pista de vuelo, zona para estacionar 250 aviones, plataforma de mantenimiento y área industrial.

El total es un tercio del espacio que ocupa el aeropuerto de Madrid-Barajas, 340 hectáreas convertidas en una sobria infraestructura con un edificio de dos plantas donde nunca existirán arcos de seguridad, azafatas o locales comerciales donde sentarse hasta el embarque. Eso lo salvó del desastre nacional de aeropuertos y lo aleja de ser un fantasma como Ciudad Real o Castellón. Y también de su presupuesto. “Ha sobrepasado ligeramente los 40 millones de euros de inversión pública de manos del consorcio entre el Ayuntamiento de Teruel (40%) y el Gobierno de Aragón (60%)”, explica Rafael Fernández de Alarcón, consejero de Obras Públicas. La inversión ha permitido que esta semana aterrizaran dos Boeing 747 en la meseta turolense.

El pasado jueves, vecinos de Teruel y de los municipios de alrededor llegaban a los alrededores del aeropuerto. Escudriñaban el cielo con los ojos guiñados por el viento del norte que soplaba intenso y constante. Esperaban la aeronave para cerciorarse de que, por fin, algo había empezado a funcionar. “Nos hemos llevado muchos palos con proyectos que luego no han salido. Esperamos que esto de trabajo en la zona como prometieron. Antes había desconfianza, ahora hay esperanza”, comenta una vecina de Cella, a pocos kilómetros de Teruel. A las 12.25 una diminuta mancha blanca apareció entre las nubes. Era el segundo Jumbo que iba a tomar tierra en PLATA. Menos ruidoso que una moto, pero con casi doscientas toneladas de peso, se deslizó hasta el hangar, cedido hasta 2038 a la única empresa que se presentó a la licitación mediante concurso público en abril de 2011, Tarmac Aerosave, participada por Airbus. La empresa francesa pagará un canon anual durante 25 años de 1,25 millones con un 3% de interés que la convierte en concesionaria del hangar y del 70% de la campa, que ha empezado a pavimentarse por petición de Tarmac y cuyos gastos, 4,2 millones, pagará en diez años también al 3% de interés.

José Moliner, su director comercial, cuenta que se creó una filial (Tarmac Aragón) para instalarse en España una vez que el presidente de la compañía, Philippe Fournadet, consideró las posibilidades que se le presentaban. “Cuando el jefe vio esto por primera vez no se lo podía creer. Dudaba que, a cinco horas en coche de Tarbes, en Francia, que es donde está nuestra matriz, fuera posible la existencia de un lugar tan idóneo. Preguntaba: ‘¿esto es real?'”.

Fue real poco después. “La despoblación, el clima seco para que los aviones no se corroan, el poco tráfico aéreo, y los miles de metros disponibles han sido las claves para que Tarmac se instalara aquí”, explica el director de la filial aragonesa, Claude Zambano. Las desventajas turolenses se han convertido en ventajas para un proyecto que planea dar 100 trabajos en seis años, además de los indirectos que pueden crearse y que, con el canon, cubrirá los gastos de mantenimiento anual del aeropuerto, 600.000 euros. Aunque Tarmac no es la única fuente de ingresos: tasas por aterrizaje (más de 90 operaciones aéreas desde enero), convenios con el servicio forestal y el helicóptero medicalizado y el alquiler de espacios para proyectos publicitarios y cinematográficos.

Simón Casas, director general de transportes de Aragón cuando comenzó todo, recuerda cuando la gente creía que se habían vuelto locos: “Decían que Teruel no existía... No solo existe, sino que ya está construyendo un laboratorio astrofísico para ver si hay algo más”.

martes, 23 de julio de 2013

ARAGÓN - CATALUÑA Y ESPAÑA CONTRA CATALUÑA

El joven escritor aragonés, Daniel Gascón, ha publicado un artículo muy interesante sobre temas de candente actualidad. Vale la pena leerlo...


Daniel Gascón es escritor, guionista y traductor.Licenciado en Filología Inglesa y Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza. Estudió en la Universidad de East Anglia, Norwich (Reino Unido). Ha publicado, en colaboración con Antón Castro, un ensayo sobre Javier Tomeo, Parábolas y monstruos de Javier Tomeo (1999), y coordinó el libro colectivo Zaragoza de la Z a la A (2003). Debutó en la narrativa con un libro de relatos, La edad del pavo (2001). Posteriormente ha publicado El fumador pasivo (2005) y La vida cotidiana (2011). Sus cuentos han sido traducidos al inglés. Es coguionista de la película 'Todas las canciones hablan de mí' (2010), dirigida por Jonás Trueba. 

Los nombres de las cosas

Por Daniel Gascón
Julio 2013 


En Aragón ha habido algunos maestros del absurdo en la pintura, la literatura y el cine, pero la nueva normativa lingüística de la comunidad parece extender esa tradición surrealista a la legislación. La Ley de Lenguas, aprobada el 9 de mayo por las Cortes con los votos del Partido Popular y el Partido Aragonés, habla de la lengua aragonesa propia de las áreas pirenaica y prepirenaica, y de la lengua aragonesa propia del área oriental. No aparecen en la ley los dos acrónimos que se han hecho famosos, LAPAPYP y LAPAO, pero los largos sintagmas son una forma de no llamar las cosas por su nombre: aragonés y catalán. Pese a su fama de lacónicos, hay aragoneses que pueden decir muchas palabras solo para no decir una. Se argumenta que en localidades de la Franja la gente no piensa que habla catalán, y la nueva normativa permitirá a los ayuntamientos decidir la determinación de su “lengua tradicional”, pero no sé si la tendencia se extenderá y las Cortes de Aragón dejarán en manos de los ciudadanos la potestad de escoger, por ejemplo, el nombre de las enfermedades que padecen. Existe en algunos ámbitos un desdén hacia las lenguas minoritarias, y en ciertos sectores una prevención ante lo catalán, alimentada por contenciosos fronterizos, como los bienes eclesiásticos de la Franja que Cataluña no se decide a devolver contraviniendo siete sentencias, las anexiones pancatalanistas de la zona oriental de Aragón en manuales o la manipulación sistemática de la historia de la Corona de Aragón. Por otro lado, existen intereses comunes y un largo vínculo de admiración y afecto, que se remonta a siglos pero se ha visto reforzado en las últimas décadas: miles de aragoneses emigraron a Cataluña, y la costa de Tarragona es uno de los lugares preferidos por los zaragozanos en verano: un chiste dice que en Salou los zaragozanos se queman sobre todo la axila, porque se pasan las vacaciones saludando. El cineasta catalán Bigas Luna rediseñó la ofrenda de flores a la Virgen del Pilar. Existe también una comprensión del sentimiento de pertenencia a un territorio.  

El desvarío de la Ley de Lenguas parece una copia de las actitudes del nacionalismo catalán: los dos manipulan la realidad e inventan nuevos nombres. Los más entusiastas han hablado, a ambos lados de la frontera, de “genocidio lingüístico”. Los dos niegan su patrimonio: el castellano en Cataluña o la obra de escritores aragoneses que se expresan en catalán, como Jesús Moncada, ganador del Premio Aragón de las Letras. Se parecen hasta en los apóstatas: Pilar Rahola lamenta furibunda que una catalana “traidora” y “patética” como Dolores Serrat, consejera de educación de Aragón, haya sacado adelante la ley, y la Plataforma No Hablamos Catalán dice que Duran Lleida, nacido en una localidad de Huesca, no escribe en tamaritano sino en un catalán salpicado de términos de esa noble variante del LAPAO. 

Pocas semanas después de la aprobación de la Ley de Lenguas, se hizo público uno de los primeros actos para conmemorar el tricentenario del final de la Guerra de Secesión, tímidamente titulado “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)” y organizado por el Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, que depende del Departamento de Presidencia de la Generalitat, y por el Instituto de Estudios Catalanes. El congreso, que se celebrará en diciembre, tiene por objetivo “analizar con criterios históricos, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, las consecuencias que ha tenido para el país [Cataluña] la acción política, casi siempre de carácter represivo, del Estado español en relación a Cataluña”. Además,incidirá en los efectos de la represión institucional, política y administrativa a lo largo de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI, y destacará, también en este aspecto, la represión militar y la presencia de trescientos años de españolismo en Cataluña. La represión económica y social también subrayará el hecho inmigratorio y la acción de la Iglesia catalana. Otro ámbito de actuación constante del Estado español es la represión lingüística y cultural. Aquí, se incidirá, además, en la falsificación de la historia, la represión sobre los medios de comunicación y la españolización del mundo educativo. 

Las veintidós conferencias tienen títulos como “El catastro: el arranque del expolio económico: siglo XVIII”, “La apoteosis del expolio: siglo XXI” o “El hecho inmigratorio, ¿factor de desnacionalización?”. El apoyo de algunos “intelectuales” insinúa que las principales lecciones que se pueden sacar del congreso son sobre la hipnosis colectiva o acerca de la venalidad del mal. No se recurre a la navaja de Ockham sino a su escoba, destinada a apartar los hechos obvios e incómodos. Entre ellos, se encuentra que la guerra de Sucesión no fue un conflicto secesionista o el esplendor, apoyado por decisiones estatales, de la economía catalana en buena parte de esos tres siglos: aparte del Wonderbra, es difícil encontrar una opresión más favorecedora. Tampoco figura la decisión, en tiempos democráticos, de apoyar los Juegos Olímpicos de Barcelona (cuando un país quiere subyugar a una región, normalmente decide usarla para su presentación en la sociedad mundial, y gastar dinero en infraestructura y promoción), por no hablar de la presentación quintacolumnista del “españolismo en Cataluña” y el tono inquietante con que se aborda la inmigración. Tras una guerra y una posguerra durísimas, algunos familiares de mis abuelos emigraron desde pueblos de Teruel a Zaragoza y otros a Cataluña: parece ser que unos se buscaban la vida y otros estaban desnacionalizando. Los más perversos incluso se casaron con catalanes. 

En los últimos tiempos, el embellecedor espejo deformante del independentismo tiene una pátina de pseudociencia económica: la pseudociencia es una vieja aliada del nacionalismo y la economía es la ciencia del momento. Si se distorsiona de manera adecuada sirve para presentar a unos seres virtuosos frente a una colección de señoritos y destripaterrones sacada directamente de Los santos inocentes. Por supuesto, se puede negociar un nuevo régimen fiscal y avanzar hacia el federalismo, pero para ello conviene limpiar el campo de mitos. Las declaraciones más recientes del presidente catalán Artur Mas señalan que su debilidad política y algunos encontronazos con la realidad han suavizado su ardor: la Unión Europea no le abrió la puerta de casa con un negligé, las encuestas indican que puede seguir perdiendo votos y la idea de oponer Estado de derecho y una supuesta voluntad anterior es peligrosa: la democracia es el respeto a los procedimientos. Uno de los problemas de la política sentimental es que es incapaz de tener en cuenta los sentimientos de los otros. Quizá, con rigor, racionalidad, empatía y lucidez, se pueda llegar a un entendimiento. Esperemos que el arrebato mesiánico no haya destruido demasiadas cosas. 

LETRAS LIBRES

sábado, 6 de julio de 2013

FIESTAS DEL ÁNGEL DE LA VAQUILLA DE TERUEL, 2013


A las 16:30 de hoy, el Sr. Alcalde de la ciudad de Teruel, desde el balcón del ayuntamiento,  anunciará el comienzo de la fiesta de la Vaquilla, sonará el Campaníco y se hará entrega del pañuelo rojo que un vaquillero tendrá que colocar, con ayuda de su peña, al símbolo más emblemático de la ciudad de Teruel, El Torico.


Desde 1982, este acto se ha convertido en el más importante y reúne a todas las peñas de la ciudad con sus charangas en la plaza del Torico. Las personas encargadas de colocar el pañuelo tienen que subir a pulso, apoyándose en sus compañeros, hasta lo alto de la columna y desde allí colocar el pañuelo y sentir el clamor de todo vaquillero que se precie.


 La Vaquilla, 2012

De joven alcancé el sueño de vivir la experiencia de la Vaquilla de Teruel y los Sanfermines de Pamplona. Hoy...tanto una  como la otra fiesta serían pesadillas para mí. Cómo nos muda el tiempo, ¿eh?

martes, 4 de junio de 2013

MANIFIESTO DE MEQUINENZA EN DEFENSA DE LAS LENGUAS DE ARAGÓN


Algo se mueve en Aragón: Es gratificante verificar que representantes de 28 municipios aragoneses y de dos consejos comarcales de la Franja, además de concejales de otras localidades a título personal, firmaron la semana pasada un manifiesto en Mequinenza (Zaragoza) en el que se comprometieron a actuar ante la justicia contra la nueva ley de Lenguas de Aragón.

Los reunidos pidieron la derogación de esa ley y reclamaron que se garantice la continuidad de la enseñanza del catalán en la Franja. La reunión y el posterior documento conjunto quiso rememorar la firma, hace 30 años, de la primera “Declaración de Mequinenza” que consiguió promover la enseñanza del catalán en las escuelas de la Franja.

Este nuevo acuerdo en defensa del catalán y contra la denominación de Lengua Aragonesa Propia del Aragonés Oriental (Lapao), lo suscribieron alcaldes y concejales mayoritariamente del PSOE, también de Chunta Aragonesista, Partido Aragonés, CDF, y el alcalde de Calaceite, del PP.

Los ediles se comprometieron a poner en marcha diversas acciones ante la justicia de Aragón, el Tribunal Constitucional y la Unión Europea para conseguir que se vuelva a llamar lengua catalana y lengua aragonesa a las hablas de las áreas orientales y pirenaicas, y no Lapao y Lapapyp, respectivamente. 

La alcaldesa de Mequinenza, Magda Godia, anfitriona y convocante de la reunión, manifestó que “los habitantes de los pueblos catalanohablantes de Aragón no quieren ser tratados como ciudadanos de quinta categoría, a los que se les cambia el nombre de la lengua según los avatares políticos”. En el acto intervinieron también profesores, sociólogos y técnicos de la anterior administración autonómica. 

Fuente: La Vanguardia, 2/VI/2013