martes, 4 de junio de 2013

MANIFIESTO DE MEQUINENZA EN DEFENSA DE LAS LENGUAS DE ARAGÓN


Algo se mueve en Aragón: Es gratificante verificar que representantes de 28 municipios aragoneses y de dos consejos comarcales de la Franja, además de concejales de otras localidades a título personal, firmaron la semana pasada un manifiesto en Mequinenza (Zaragoza) en el que se comprometieron a actuar ante la justicia contra la nueva ley de Lenguas de Aragón.

Los reunidos pidieron la derogación de esa ley y reclamaron que se garantice la continuidad de la enseñanza del catalán en la Franja. La reunión y el posterior documento conjunto quiso rememorar la firma, hace 30 años, de la primera “Declaración de Mequinenza” que consiguió promover la enseñanza del catalán en las escuelas de la Franja.

Este nuevo acuerdo en defensa del catalán y contra la denominación de Lengua Aragonesa Propia del Aragonés Oriental (Lapao), lo suscribieron alcaldes y concejales mayoritariamente del PSOE, también de Chunta Aragonesista, Partido Aragonés, CDF, y el alcalde de Calaceite, del PP.

Los ediles se comprometieron a poner en marcha diversas acciones ante la justicia de Aragón, el Tribunal Constitucional y la Unión Europea para conseguir que se vuelva a llamar lengua catalana y lengua aragonesa a las hablas de las áreas orientales y pirenaicas, y no Lapao y Lapapyp, respectivamente. 

La alcaldesa de Mequinenza, Magda Godia, anfitriona y convocante de la reunión, manifestó que “los habitantes de los pueblos catalanohablantes de Aragón no quieren ser tratados como ciudadanos de quinta categoría, a los que se les cambia el nombre de la lengua según los avatares políticos”. En el acto intervinieron también profesores, sociólogos y técnicos de la anterior administración autonómica. 

Fuente: La Vanguardia, 2/VI/2013

miércoles, 29 de mayo de 2013

REIVINDICAMOS EL CATALÁN DE JESÚS MONCADA. NO A LAPAO / REIVINDIQUEM EL CATALÀ DE JESÚS MONCADA. NO A LAPAO



Jesús Moncada Estruga (Mequinenza (Zaragoza), 1 de diciembre de 1941 - Barcelona (España), 13 de junio de 2005) fue un escritor aragonés en lengua catalana. Considerado uno de los autores en catalán más importantes de su época, recibió varios premios por su obra: el Premio Ciutat de Barcelona o el Premio Nacional de la Crítica en 1989 por Camí de sirga (Camino de sirga) o la Creu de Sant Jordi, otorgada por la Generalidad de Cataluña en el año 2001. En el 2004 recibió el Premio de las Letras Aragonesas que recogió unos meses antes de su muerte. 

Jesús Moncada es uno de los autores más traducidos de la literatura en catalán. Camí de sirga ha sido traducido a quince idiomas, entre ellos el japonés y el vietnamita. Moncada también tradujo al catalán numerosas obras en español, francés e inglés, de autores como Guillaume Apollinaire, Alejandro Dumas, Jules Verne y Boris Vian. 

Falleció el 13 de junio de 2005 a causa de un cáncer. El 9 de julio se le concedió a título póstumo la distinción de "hijo predilecto" de Mequinenza y sus cenizas fueron arrojadas en el solar familiar del antiguo pueblo, en frente del Río Ebro, embalse de Ribarroja, donde nació y transcurren sus obras. 

REIVINDICAMOS 
Los lectores y lectoras del gran escritor de Mequinenza Jesús Moncada rechazamos absolutamente la ignominiosa ley que promueve la fragmentación de la lengua al denominar LAPAO a la lengua catalana de la Franja. Este nombre no es sólo un insulto para los hablantes de la lengua catalana, es también una estrategia de desmembración de una realidad cultural que nos une en todo los territorios de habla común.  

El genocidio cultural que se está aplicando deliberadamente atenta contra la literatura, sesgando un canon literario común que ha construido la lengua catalana gracias a la riqueza de las palabras empleadas por escritores de todas partes. Jesús Moncada, este gran artesano de la lengua, ha aportado al canon literario catalán una gran diversidad de palabras y de expresiones del catalán occidental, por lo cual ha enriquecido el vocabulario y ha creado vínculos entre los territorios de habla catalana que, sistemáticamente, se intenta de romper. 


Mequinenza

REIVINDIQUEM 
Els lectors i lectores del gran escriptor mequinensà Jesús Moncada rebutgem absolutament la ignominiosa llei que promou la fragmentació de la llengua en anomenar LAPAO a la llengua catalana de la Franja. Aquest nom no és només un insult per als parlants de la llengua catalana, és també una estratègia de desmembrament d’una realitat cultural que ens uneix arreu dels territoris de parla comuna. 

El genocidi cultural que s’està aplicant deliberadament atempta contra la literatura, esbiaixant un cànon literari comú que ha bastit la llengua catalana gràcies a la riquesa dels mots emprats per escriptors d’arreu. Jesús Moncada, aquest gran artesà de la llengua, ha aportat al cànon literari català una gran diversitat de mots i d’expressions del català occidental, per la qual cosa ha enriquit el vocabulari i ha creat lligams entre els territoris de parla catalana que, sistemàticament, s’intenta de trencar. 

viernes, 10 de mayo de 2013

EN ARAGÓN: LAPAPYP (Lengua aragonesa propia del Aragón pirenaico), CASTELLANO y LAPAO (Lengua aragonesa propia del Aragón oriental)




El pasado 1 de julio de 2012 escribía en esta bitácora una entrada con el título: EN ARAGÓN: ARAGONÉS, CASTELLANO Y CATALÁN, PESE A QUIEN PESE. El motivo era obvio,  el Gobierno de Aragón, presidido por Luisa Fernanda Rudi y formado por el PP y el PAR, planificaba una ley para dejar de considerar catalán a la lengua que se habla en las comarcas de la Franja  (Matarraña, Bajo Cinca, la Ribagorza y la Litera). Las Cortes Aragonesas derogaron ayer mismo la legislación anterior y decidieron que los habitantes de estas comarcas ya no hablan catalán, hablan LAPAO. El catalán se habla desde hace casi mil años en la Franja, limítrofe con Cataluña, y ni sus habitantes han dejado de considerarse aragoneses por eso ni nadie sensato en Cataluña ha hecho uso de esta peculiaridad como argumento para el expansionismo... Puestos a cambiar los nombres de las lenguas, podían haber hecho lo mismo con el castellano que podría pasar a llamarse, como dice Pilar Rahola, IPAOP (idioma propio del ámbito occidental de la península).

Y el aragonés o fabla, lengua genuinamente aragonesa, que se habla en el norte de Aragón desde tiempos pretéritos  ahora pasa a llamarse legalmente LAPAPYP. ¿Cabe mayor dislate?

La medida legislativa aprobada ayer es estrafalaria, ridícula, ofende a la inteligencia, genera vergüenza ajena, se ha convertido en el hazmerreír de moda y está alcanzando una expansión mediática desmesurada...

El Gobierno de Aragón se ha “cubierto de gloria” con semejante despropósito carente de sentido común y rigor científico, haciendo gala de supina ignorancia y faltando al  respeto a bienes tan preciados como son las lenguas.

Y la sociedad aragonesa, salvo una minoría, se está mostrando pasiva e  indiferente ante tamaño desafuero. Quiero expresar la vergüenza y el pesar que me provocan  estos hechos, protagonizados por unos políticos ignorantes  y  consentidos tácitamente por una mayoría silenciosa...

Para mayor sarcasmo, resulta que la artífice de este desaguisado es la consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte, Doña Dolores Serrat, nacida en Ripoll (Girona)...

Y ahora, para contrarrestar el mal sabor que me ha dejado este episodio, me voy a endulzar el paladar con una "crema catalana"Perdón, ahora debería haber dicho... “crema lapaoda”.


La bitácora SOLLAVIENTOS también aborda el tema, pero con sentido del humor. Reproduzco el mapa que se les ha ocurrido:



viernes, 3 de mayo de 2013

A L I A G A (TERUEL)




Recreación del castillo de Aliaga


Entidad: Villa. El municipio cuenta con otras cinco entidades de población: Campos, Cirugeda, Santa Bárbara, La Cañadilla y Aldehuela. Comarca: Cuencas Mineras.

Habitantes: 400 (2005)......2.500 (1960)

Altitud: 1.105 m. Distancia a Teruel: 66,3 km

PARQUE GEOLÓGICO: Villa situada en el piedemonte de la Sierra de San Just, junto al río Guadalope, en la zona de confluencia con el río de la Val. Este último río, a partir de las instalaciones mineras de Santa Bárbara, abandona los conglomerados masivos de la zona de Cobatillas para introducirse en los materiales cretácicos de Aliaga, cuyos sedimentos y estructuras geológicas son de una gran espectacularidad y, al mismo tiempo, de gran interés didáctico. Aprovechando la riqueza y variedad en configuraciones geológicas de la zona (que supone un muestrario de los últimos 200 millones de años de historia) se creó el Parque Geológico de Aliaga, con la idea de difundir estos valores naturales mediante once itinerarios señalizados y explicados en paneles generales y descripciones puntuales. Se trata, pues, de potenciar el desarrollo de un turismo respetuoso con el entorno y que contribuya a revitalizar la comarca.

Las primeras estructuras que atraviesa el río de la Val entre Santa Bárbara y el castillo de Aliaga corresponden al flanco occidental de un anticlinal, con capas verticalizadas que han quedado en resalte en algunos puntos (Santa Bárbara, La Porra). En este tramo es interesante el grado de conservación que presenta la vegetación de ribera, a pesar de las talas, fundamentalmente chopos y sauces, a los que se unen juncales y especies subacuáticas. Al mismo tiempo, el paisaje se enriquece con el contraste entre las cuestas calcáreas con un moteado de enebros y sabinas y los espacios entre éstas, con mayor presencia de suelo, donde encontramos verdaderos bosquetes de guillomos, en ocasiones alternando con masas mixtas de pinos. Por su parte el río Guadalope llega a Aliaga proveniente de las estructuras de la Sierra de las Lastras, desde donde sigue el núcleo del anticlinal de calizas jurásicas mediante profundas entalladuras.

Entre Aliaga y Aldehuela se suceden numerosas panorámicas de interés geológico, generadas por los repliegues de los sedimentos marinos cretácicos, en los que se diferencian dos etapas de plegamientos, una de las cuales produjo repliegues disarmónicos o serpenteantes, bien visibles en las curvaturas que presentan las diferentes capas de calizas. El río Guadalope corta el flanco oriental del anticlinal de Aliaga, mediante un tramo estrecho en el que las capas están muy verticalizadas, y en el que se han instalado numerosos esquemas y explicaciones, mostrando datos relativos a la sedimentología, paleontología y tectónica de dichos materiales, con los que resulta más fácil comprender la génesis de este paisaje.

CENTRAL TÉRMICA: Aguas abajo se encuentra la central térmica de Aliaga, que comenzó a funcionar en 1950, siendo la primera que se instaló en Teruel para aprovechar sus recursos lignitíferos, y que dejó de funcionar en 1982, lo cual afectó tanto a las explotaciones mineras de carbón de la zona como a los propios trabajadores de la térmica, descendiendo notablemente la población de Aliaga. El carbón se explotó hasta los años 80 mediante galerías, pasando a partir de esos años la mayor parte de la extracción a las cuencas de Andorra y Escucha.

No carecen de interés artístico algunos edificios de la central térmica, como el que alberga toda la maquinaria, de carácter pre-racionalista, o el edificio de servicios, de dos plantas con torreón y que en origen debió de albergar la iglesia-vivienda del párroco.

El embalse que se construyó para la térmica de Aliaga está instalado sobre los materiales cretácicos, aunque una parte del vaso del embalse se extiende por los conglomerados terciarios de la Aldehuela, que debido a su gran dureza mantienen un cauce estrecho. En las orillas del mencionado embalse se mantiene un carrizal, que permite la presencia de algunas aves ligadas a estas comunidades vegetales, como carriceros, escribanos montesinos, garzas, fochas, pollas de agua, martín pescador, así como una gran variedad piscícola que permite el aprovechamiento deportivo del embalse.Más abajo de la presa de la térmica de Aliaga, el río Guadalope penetra en varios tramos estrechos hasta llegar a Montoro de Mezquita, especialmente al atravesar las calizas cretácicas. Los desfiladeros más impresionantes son la Hoz Mala, la Boca del Infierno y el Estrecho de Valloré. Este último llega a tener 3 metros de anchura únicamente, con cortados verticales que superan los 60 metros.

HISTORIA: No carece de interés tampoco la rica historia de Aliaga. Conquistada definitivamente por Alfonso II en fecha desconocida, ya en 1163 era sede de una encomienda de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, constituida por Pitarque, Fortanete y Villarroya de los Pinares, además de la propia Aliaga. Pocos años después, en 1196, se estableció en esta población uno de los primeros mercados de Aragón por concesión de Alfonso II. En 1462 la localidad fue tomada por el señor de Híjar, partidario del príncipe de Viana frente a Juan II, aunque se reconcilió con el rey hasta el punto de ser nombrado conde de Aliaga dos años después, en un curioso condominio con la Orden de San Juan. José Bonaparte en 1810 estableció aquí una subprefectura en su división del territorio nacional y durante las guerras carlistas el general O’Donnell sitió esta plaza en 1840.

CASTILLO SANJUANISTA: Testigo privilegiado de todos estos acontecimientos ha sido, desde el risco donde se alza, el castillo de Aliaga, cuyos restos actuales datan de los siglos XIII y XIV. La primera noticia que de él se tiene es su donación en 1118 a Lope de Tarazona por parte de Alfonso I el Batallador. En sus ruinas se distinguen los tres recintos, topográficamente escalonados, que lo componían. En lo alto de un peñasco se alzaba la torre del Homenaje, bajo ella un segundo recinto y, cerrando el conjunto, el recinto exterior. Este último es el mejor conservado y se compone de cerca de una docena de torres cilíndricas. Todo el conjunto se realizó en mampostería salvo la torre cuadrada que protegía la entrada, levantada en tapial.

También debió de formar parte del sistema defensivo de la villa la torre cuadrada con almenas emplazada a las afueras de la villa, cuya función con toda probabilidad fue la de vigilar el acceso por la cabecera del río Guadalope.El urbanismo de la población está claramente organizado en torno al viejo eje viario que cruzaba entre el castillo hospitalario y el Guadalope. En la parte alta de la población desparrama el caserío en la parte baja de la ladera del castillo hospitalario, formando un conjunto de callejuelas sinuosas, con pasadizos de sabor medieval.

IGLESIA PARROQUIAL: Un lugar privilegiado en este marco ocupa la amplia iglesia de San Juan Bautista, fechada en 1636, según consta en la portada. El interior del templo se distribuye en tres naves cubiertas con bóveda de medio cañón con lunetos. La torre, a los pies, en el lado del evangelio, tiene dos cuerpos de planta cuadrada y el tercero octogonal. Pero sin duda el interés artístico de este templo reside en sus piezas de orfebrería. La pieza más antigua es una cruz procesional en plata sobredorada de hacia 1575, atribuible a Lorenzo Martón. En el presbiterio cuelga una lámpara votiva de plata, obra de Miguel Cubell, donada por el comendador de las bailías de Aliaga y Castellote en 1618. De este mismo momento es una naveta de plata y, ya del XVIII, dos cálices de plata, uno barroco, donado en 1744, y el otro, de transición al neoclasicismo, donado a la ermita de Nuestra Señora de la Zarza en 1771. Han de mencionarse además una custodia y un incensario del mismo material que los anteriores.

AYUNTAMIENTO: Dentro de la arquitectura civil merece destacarse el ayuntamiento, en cuya planta baja se abre una serie de siete arcos rebajados, mientras que la superior ostenta un balcón con reja y gran alero de madera coronando el conjunto. En el interior se abre un sencillo patio. También de época medieval se conserva, dentro de la arquitectura civil, los pórticos góticos de la calle Mayor. Precisamente aquí, cerca del consistorio, se abren algunos buenos ejemplos de casonas.

SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA ZARZA: Al sudeste de la población, junto al río Guadalope, se halla la ermita de la Virgen de la Zarza, datable entre 1685 y 1728. El edificio, al que se accede a través de un interesante puente, cubre sus tres naves del mismo modo que la iglesia parroquial de la localidad, pero en el crucero se levanta una cúpula sobre tambor y en el presbiterio una bóveda conchiforme. Su interior se decora con ricos esgrafiados cuya temática se refiere a la Virgen titular. La fachada dieciochesca se flanquea con dos pequeñas torres. Por su parte, la portada sigue los modelos del barroco sobrio. En 1950 se decoró con grandes cuadros de temas marianos del pintor Rafael Cardells.

Nuestra Señora la Virgen de la Zarza es la patrona de la localidad, en honor a la cual se celebran las fiestas en el mes de septiembre. El día 8, tras rezar el rosario de la aurora, se acude en procesión al santuario, situado donde, según la tradición, se apareció su imagen sobre un zarzal de moras silvestres a Jaime Torrecilla allá por el año 1171. Actualmente todavía tienen lugar en la ermita la ofrenda de flores con salve a la Virgen y los gozos cantados en la novena.

FESTIVIDADES: No se ha perdido la costumbre de festejar a los santos mártires, San Fabián y San Sebastián, el 20 de enero, con encendido de una hoguera y cena alrededor de las brasas. Por la tarde, tras la celebración de la misa en la que se adorna desde siempre el altar mayor con mandarinas y obleas de color blanco y rosa, se cantan albadas en el atrio de la iglesia. Música y verso se unen para dar cuenta, en tono festivo, de los sucesos y anécdotas acaecidas en la villa a lo largo del año. En el pasado salían por las calles botargas con trajes de colores y caretas de cuero. También se celebra la festividad de San Juan Bautista, titular de la parroquial, el 24 de junio. La víspera los jóvenes plantan el mayo en la plaza del Cuartel. Unos días antes van a buscar el pino (mayo) al que se empalmará una capota y no se quitará hasta después de las fiestas de septiembre. Antes se enjabonaba el tronco y se intentaba subir por él; actualmente sólo se conserva la costumbre de colocar alguna enramada en los balcones de las mozas.


BIBLIOGRAFÍA.- INSTITUTO DE ESTUDIOS TUROLENSES.
Diputación de Teruel
BENITO MARTÍN, F. (1991), t. II, pp. 140-141.
ESTERAS MARTÍN, C. (1980), t. I, pp. 230. 286, 288, 289, 302, 304; t. II, pp. 15, 16, 28, 35, 145, 231-232, 238, 257, 269, 270, 298.
GUITART APARICIO, C. (1988), p. 18.

martes, 23 de abril de 2013

San Jorge, patrón de Aragón



San Jorge y Aragón

Los reyes aragoneses de los siglos XIII y XIV fueron muy devotos de este santo épico, real o imaginario, declarado patrono de los guerreros y caballeros cristianos. La figura épica del santo se relacionó con la batalla de Alcoraz (Huesca) de 1096, en el curso de la cual, montado a caballo, habría ayudado al ejército del rey Pedro I frente a las tropas del Islam del reino de Zaragoza, que ocupaban la ciudad desde el inicio de la dominación musulmana.

A partir de ahí San Jorge adquiere un gran valor simbólico: el poderoso jinete armado era un ser celestial que apoyaba la causa aragonesa y daba sentido trascendente a la lucha armada, incardinándose persistentemente en las creencias y devociones de aquellas gentes, formando parte de su incipiente identidad cultural.

En 1201 Pedro II fundó la Orden militar de San Jorge de Alfama en un castillo cercano a Tortosa. Jaime I apoyó la fundación de cofradías bajo la advocación del santo, como las erigidas en Huesca y Teruel en la primera mitad del siglo XIII. El mismo rey conquistador, en su Crónica, asegura que San Jorge, «caballero blanco con armas blancas», ayudando a los ejércitos aragoneses, había sido visto por cristianos y moros en varias batallas. La crónica de Pedro IV el Ceremonioso cita que san Jorge «fue siempre y es abogado de las batallas de la casa de Aragón».


San Jorge, patrón de Aragón

Aunque no se dio una disposición canónica al respecto puede afirmarse que san Jorge ha sido formalmente patrono de Aragón desde la Edad Media.

Desde principios del siglo XV, al menos, la catedral y el Concejo de Huesca vienen celebrando su fiesta con solemnidad litúrgica y procesión a la ermita del santo, sita en El Pueyo de Sancho.

Su fiesta litúrgica se celebra el 23 de abril, tanto en los calendarios orientales como en el romano y en el hispano-mozárabe. La fecha conmemora la del martirio del santo, el octavo día antes de las calendas de mayo.

Fuente: Guía Aragón



lunes, 15 de abril de 2013

LA PLAZA DEL TORICO (TERUEL): Historia y leyenda







El torico.- Sobre un alto pedestal columnario de piedra labrada, un torico preside (algunos forasteros lo tachan de minúsculo con cierta sorna) como si de un tótem hierático se tratase, la vida de la ciudad de Teruel desde el corazón de la misma, la Plaza del Torico, y nos recuerda las raíces de esta pequeña capital según una antigua leyenda. Los turolenses sabemos muy bien que la palabra “torico” es la más apropiada porque lo define con precisión tanto en la faceta dimensional como en la afectiva. La obra actual, una fuente con cuatro caños con forma de toro, data de 1858 y vino a sustituir a otra más bella realizada en el siglo XVI por Pierres Vedel, el artífice de la canalización de agua de la ciudad.


Fiesta de la Vaquilla 

La leyenda.- La tradición cuenta que en el siglo XII, durante la Reconquista, el rey Alfonso II, tras tomar varias plazas importantes, siguió por la ribera del Martín y al llegar a lo que ahora es Teruel dividió a su ejército para enfrentarse a rebeldes en las montañas de Prades, quedando el resto de sus guerreros en las llanuras de Cella con órdenes de permanecer a la defensiva. En este punto es donde se confunden historia y leyenda, pues los guerreros desobedecieron las órdenes del rey y siguieron a un toro bravo al que le acompañaba una estrella desde el firmamento, pues lo habían visto en sueños premonitorios. Señal que, según ellos, marcaba el sitio donde establecer una nueva población. Así tomaron la fortaleza de Teruel plantando su estandarte en la plaza conquistada.

Este hecho se encuentra representado en uno de los cuatro cuarteles del escudo de Teruel, con un toro que lleva encima una estrella.

Por otra parte, según la etimología de Teruel, el antiguo Turba o Turbana, proviene de dos palabras hebreas, "thor" y "bat", que significan "lugar del toro".

Según otros autores, la fundación de la ciudad de Teruel se atribuye a los fenicios, que remontando el cauce del río Turia en busca de un lugar para establecerse, encontraron al fin una buena tierra con mucho ganado, levantando allí un pueblo y dando el nombre a dicho río de Turriar o Turia, debido a la abundancia de toros que había, y aplicando el nombre también a la población

domingo, 31 de marzo de 2013

MEMORIA DE LA SEMANA SANTA DE ANDORRA (Teruel)




1.- Gabriel García Márquez dice que "La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”. Recurro a esta definición para justificar las limitaciones de mi memoria y la relativa fiabilidad de la misma que, a estas alturas de mi vida, no es la capacidad mental de la que pueda sentirme más orgulloso. 

Del poso que dejó la Semana Santa de mi pueblo en mi memoria infantil sólo se me ocurre hacer referencia al Domingo de Ramos por la ilusión con que lucíamos aquellos ramos de olivo con golosinas. Recuerdo que, engalanados con la vestimenta dominguera, manteníamos alguna que otra escaramuza furtiva en la iglesia blandiendo los ramos como armas. Tras el sordo fragor de aquellas batallitas, los caramelos o las bolsas de peladillas que caían a tierra eran los trofeos que nos disputábamos con ahínco y regocijo. Confieso que las más de las veces salía, cual “quijote primerizo”, malparado de aquellos lances... Tras la ceremonia de la bendición se colocaban los ramos en el balcón de las casas. Mi madre me decía que tales ramos rociados con el agua bendita protegían de las tormentas y sobre todo de los pedriscos... Algunos, los menos, lucían palmas porque eran ricos o del Ayuntamiento. Eso comentaban... 

Me acuerdo del Miércoles de Ceniza y la ilusión de competir con los demás para ver a quién le echaban más polvos en la cabeza. ¡Qué distantes estábamos de comprender el auténtico simbolismo de aquel ritual y de aquella frase, un tanto lapidaria, que repetía incesantemente Mosén Carmelo, el cura párroco: "Polvo eres, y en polvo te convertirás" Tampoco me pasaba desapercibido el revestimiento de color morado que imperaba en la iglesia durante aquellas celebraciones religiosas.

Recuerdo la ilusión con que los zagales esperábamos la llegada del Sábado de Gloria para tocar aquellos instrumentos infernales de madera en que los dientes de una rueda, levantando consecutivamente una o más lengüetas, producían un ruido seco, desapacible y desacompasado, como si se tratara de un enjambre de abejas enloquecidas... Creo que, aunque el nombre correcto es el de carracas o matracas, nosotros las llamábamos “carraclas”. Al menos, yo. 

Y para terminar, la última remembranza de esta etapa que me viene acompañando, igual que las anteriores, durante toda mi vida es la de la Rosca de la Pascuica. Cuando explico aquí en Barcelona, donde las monas de chocolate son elaboradas de forma artesanal muy refinada, que nuestras roscas tenían en su interior tajadas de la conserva y huevos duros... se echan a reír con cara de estupefacción, pero yo no se las cambio... 

2.- Ya adolescente, seguía identificando la vivencia de la Semana Santa de Andorra con cuestiones tales, quizás de carácter más lúdico y festivo que religioso, como las de ver los desfiles de los penitentes – me parece que decíamos “pelitentes” - y escuchar el clamor de bombos y tambores. En esta etapa de mi vida se gestó en lo más profundo de mi ser el deseo ferviente de tener algún día un tambor para poder tocarlo durantes esas celebraciones, anhelo que me ha acompañado durante muchos años. En aquel entonces tener un tambor casi era un lujo al que sólo podían acceder minorías. No sé si tiene o no fundamento, pero es lo que pensaba. Los tambores con su caja y aros de madera, el parche de piel y los bordones de tripa emitían un sonido dulce y audible de lejos, pero eran de una fragilidad pasmosa, se destensaban con facilidad y no estaban al alcance de cualquier bolsillo. Hoy, con el parche de material plástico, la caja y los aros metálicos, los bordones de seda o nylon, aunque el sonido sea más agudo y más fuerte, gana en facilidad de uso y su resistencia está hecha a prueba de golpes hasta un tanto desmedidos. Estas innovaciones técnicas, además de las promociones exitosas que se han llevado a cabo con la creación de la Ruta y todo eso, han supuesto la democratización del tambor con la consiguiente implicación sociológica al hacerse extensible a todas las condiciones y edades. Esta popularización del bombo y del tambor ha creado una identidad colectiva que, sin ser exclusiva del antiguo Bajo Aragón, marca unos rasgos claramente diferenciales que nos hermanan y definen. 

En otro de mis sueños dorados, quizá gestado durante la infancia, me veía disfrazado de centurión y tocando el tambor. También me atraía la banda de cornetas, pero no sé por qué ya intuía que ese papel me vendría grande dada la dificultad que entrañan esos instrumentos de viento. El tiempo me ha venido a confirmar que esas incertidumbres tenían fundamento pues no he nacido para la música... y para tocar el tambor como uno más... sobran los galones de centurión pues éste, como bien sabemos, ostentaba el rango de oficial que comandaba una centuria formada por bastantes hombres. Cuando explicaba estos sueños a mi madre, me decía que tenía muchos pajaricos en la cabeza y que lo que tenía que hacer era estudiar para ser alguien de provecho el día de mañana. El tópico de siempre. Como si nos estuviera vedado el derecho a soñar... 

Siento decirlo, pero el contenido religioso de aquellas celebraciones que cada vez cobraba más fuerza, auspiciadas por el régimen social establecido desde arriba, lo vivía con relativo fervor. La escenografía que se montaba en el interior de la iglesia durante aquellos días me resultaba un tanto lúgubre y teatral. No sé si el hecho de tener dieciséis años tenía o no algo que ver con esas ocurrencias... El paso de las procesiones, sin embargo, con aquellas cofradías cada vez más numerosas y los nazarenos con sus túnicas de colores selectivos, con aquellos puntiagudos y altivos capirotes y el fervor que se respiraba a su paso, algún tipo de conmoción física y emocional palpitaba en mis entrañas.... No sé si a eso se le puede llamar devoción o emoción... 

La muerte repentina de mi padre y el traslado con el resto de mi familia al pueblo de la sierra, de donde eran originarios mis padres, supuso un largo distanciamiento físico y temporal de Andorra, mi pueblo, pero los recuerdos de la Semana Santa, el eco de sus tambores, el sonido de las lanzas repicando al unísono en el suelo y el paso cadencioso de los penitentes, el Colegio Santo Tomás con todo su entramado humano y los cines Coliseum y Tívoli dejarían una huella indeleble en mi corazón. Entre otras cosas que no vienen a cuento... 

3.- Muchos consideran que Cataluña es la “cuarta provincia de Aragón”. No es para menos. Como tantos turolenses, algunos de ellos andorranos, también vine a Cataluña  tras finalizar mis estudios de Magisterio en Teruel. Las estadísticas dicen que los turolenses que residimos fuera de la propia provincia somos casi tantos como los que permanecen en ella. Yo voy a referirme sólo a Barcelona y a su área metropolitana. No vivimos en el lugar de origen, pero tampoco plenamente en el país de acogida. Vivimos a caballo entre una y otra tierra. Muchos nos consideramos turolenses de nacimiento y de por vida, pero también catalanes de adopción. Ambos sentimientos son compatibles, aunque no pocos lo cuestionen. No es mi caso. A diferencia de los provenientes de otras comunidades, los aragoneses tenemos fama de integrarnos con cierta facilidad. Esta relativa integración en el caso de los que vinimos de Teruel, plena en el caso de nuestros hijos, no ha supuesto renunciar, ni cambiar el cachirulo por la barretina, ni olvidar todos esos detalles de identidad que caracterizan a la tierra turolense bajoaragonesa. El agradecimiento a la tierra de acogida no ha mermado un ápice el cariño a la propia. Vivir el presente aquí es compatible con albergar recuerdos entrañables de las vivencias de costumbres y tradiciones de nuestras respectivas tierras natales. Recuerdos que están ahí, en lo más profundo de nuestra alma y que nos acompañan como sombras fielmente persistentes. 

Una de las razones que me motivaron para volver a hacerme socio del Centro Aragonés de Barcelona de la calle Joaquin Costa con más de un siglo de historia a sus espaldas fue la existencia de una Escuela de Bombos y Tambores que venía funcionando desde 1994. Convencí a un grandísimo amigo de Andorra, José Mª Rico, para inscribirnos en dicha Escuela y prepararnos para poder poder cursar la asignatura pendiente  de tocar el tambor en la Semana Santa de nuestro pueblo. Tras comprar un estupendo tambor, por fin, en Calanda y el consiguiente tercerol negro en Andorra, el año 2001 pudimos debutar en la Rompida de la Hora y en la procesión del Viernes Santo de nuestro pueblo. Muchos años después de haberlo abandonado pude retornar a él para hacer realidad el sueño dorado de tocar el tambor y desfilar en sus procesiones. Los sueños, más el empeño de alcanzarlos,  pueden traducirse en logros. No tengo la menor duda. 

El momento que precede a la ruptura de la hora resulta expectante tanto para los espectadores como para los participantes. Una especie de cosquilleo en las manos, ligeros temblores en las piernas – al menos para los debutantes como en mi caso – y miradas impacientes, por no decir ansiosa, que van del reloj al balcón. Algunos se las ven y se las desean para frenar el impulso de los palillos. Suena el clarín. Son las doce...Se desata el clamor, la furia contenida, el estruendo de cientos y cientos de pieles y parches golpeados por mazas lentas y palillos nerviosos y saltarines... El ruido acompasado semeja un gran trueno sin final que retumba en todo el pueblo con una fuerza aplastante, llegando a conmover los propios cimientos. Uno se siente sobrecogido porque el momento no es sólo una prueba de resistencia de tímpanos, sino que se llega a sentir una conmoción especial, cuando el ruido cada vez más acompasado y envolvente se expande en el ambiente, incluido el pavimento, penetrándote sus vibraciones a través de la planta de los pies hasta llegar al estómago. Una emoción indefinible, que pronto se convierte en una especie de embriaguez, parece apoderarse de todos los participantes. La intensidad es de tal calibre que parece superar el límite de los decibelios que puede soportar el oído humano. La única emoción parecida a la que se siente en este entorno de redobles masivos de tambores y bombos la he sentido en la “mascletá” valenciana. Desde fuera, ajeno al protagonismo, puede causar sensaciones muy diferentes a las que se sienten dentro del fragor, siendo partícipe del evento acústico. Luego, tras más de una hora, las cuadrillas de amigos y familiares recorren las calles ejecutando los seis u ocho redobles más populares del repertorio de toques local y efectuado los consiguientes “repostajes” en los bares de turno. Cuando dos grupos que interpretan toques distintos se encuentran al doblar una esquina, se paran frente a frente, y entonces se produce un auténtico duelo que puede durar un buen rato... El grupo más débil acaba asumiendo el ritmo del más fuerte. Afortunadamente acostumbran a vencer los mejores El enfrentamiento ha terminado con el “sometimiento” de una de las dos cuadrillas. Hasta que a las dos de la madrugada el tiempo ha pasado raudo, pero lleno de contenido acústico y emocional. Ahora es el momento de iniciar se la subida al monte de San Macario en la procesión más singular de todas las que se llevan a cabo a lo largo de la Semana Santa. Me refiero, cómo no, a la Procesión de la Antorchas. 


Tengo que confesar que la única vez que asistí a la Procesión de las Antorchas me impactó en lo más hondo de mis entrañas. Poco antes de las dos de la madrugada, la gente comienza a reagruparse en la Plaza de la Iglesia. Bombos y tambores se colocan en su sitio de una forma planificada. Todos se preparan para iniciar el ascenso a la ermita de San Macario. El paso por las callejuelas estrechas de la parte más vieja del pueblo resulta especialmente impactante porque amplifica el retumbar de los tambores y bombos. El colorido de las antorchas encendidas, igual que los sentimientos de los participantes, parece rasgar la negrura de la noche. Todo este conjunto provoca una especie de éxtasis que colma de emociones incontenidas a todos los participantes. No sé si expreso sensaciones colectivas, pero así son las mías. Confieso mi turbación ante esta vivencia inédita para mí. Lo que me habían contado se queda a mucha distancia de la realidad de este ascenso que, evolucionado con el tiempo, viene rememorando el Via Crucis de tiempos ya pretéritos. Al llegar a la ermita de San Macario se toma la imagen del Cristo Crucificado y se lleva, en el marco de un silencio un tanto sobrecogedor, a un espacio de piedra donde se coloca de pie. Es el momento culminante de la Oración en Silencio. A continuación, tambores y bombos ofrecen el ritual, a manera de oración sonora y colectiva, de su estruendo rompiendo la calma nocturna y colmando de redobles la placidez de las tinieblas que nos envuelven. Es algo así como una oración sonora ilustrada por las llamas. Tras el descenso y, una vez depositada la imagen en la iglesia, siguen los tambores y los bombos, ahora en tono más festivo, recorriendo las calles del pueblo...hasta casi desfallecser. 

Si tuviera que sintetizar el significado de esta procesión en poca sílabas lo haría con un sencillo haikú como éste: 

 En San Macario, 
antorchas y tambores
 rezan sin parar.