sábado, 7 de febrero de 2015

Un chopo de Teruel, candidato español en el concurso 'European Tree of the Year 2015'


Se trata de un ejemplar centenario de chopo cabecero de la localidad de Aguilar del Alfambra.


El concurso internacional 'European Tree of the Year 2015', que elegirá por votación popular durante el mes de febrero al 'Árbol Europeo del Año', tendrá por primera vez representación española gracias a un chopo cabecero de la localidad turolense de Aguilar del Alfambra.

Se trata de un ejemplar de varios cientos de años de antigüedad que tiene 24 metros de altura, 20 metros de diámetro en la copa y un perímetro en el tronco de casi seis metros. Se encuentra en el camino del Remolinar de Aguilar del Alfambra, situado a unos 1.300 metros de altitud.

En los cuatro años de historia del concurso nunca se había presentado una candidatura española. El Centro de Estudios del Jiloca, la Plataforma Aguilar Natural y Voluntarríos, tres asociaciones aragonesas sin ánimo de lucro, son las promotoras de la iniciativa.

Su elección, según han explicado estas tres entidades en una nota de prensa, no se debe a la excepcionalidad de sus dimensiones o a su longevidad, sino a que es un representante de la cultura campesina que históricamente ha moldeado el paisaje de las altas sierras de Teruel.

Esto responde a la naturaleza del concurso, ya que en el 'European Tree of the Year' se presenta algún árbol que destaque por su interés histórico, significación social o valor afectivo para las personas comunidad de su entorno. Cada ejemplar puede recibir un único voto por cada persona participante en la elección mediante una votación vinculada con su correo electrónico.

Cada árbol puede recibir un único voto por persona mediante una votación vinculada con su correo electrónico y que se realiza a través de la página web del certamen.

La asociación organizadora del evento, Enviromental Partnership Association, ha explicado que uno de los principales objetivos es destacar a los árboles viejos como un importante patrimonio natural y cultural a apreciar y proteger.


Fuente: Heraldo.es

jueves, 29 de enero de 2015

DINÓPOLIS (TERUEL)


Territorio Dinópolis es un parque cultural, científico y de ocio, dedicado a la paleontología en general y a los dinosaurios en particular. Se encuentra en la provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón, en España.


Está formado por un gran parque, Dinópolis (inaugurado en 2001), en Teruel capital y seis museos ubicados en otras tantas localidades de la provincia: Inhóspitak (inaugurado en 2003) en Peñarroya de Tastavins, Legendark (inaugurado en 2003) en Galve, Región Ambarina (inaugurado en 2004) en Rubielos de Mora, Bosque Pétreo (inaugurado en 2006) en Castellote, Mar Nummus (inaugurado en 2008), en la localidad de Albarracín y Titania (inaugurado en 2012) en Riodeva.

Entre el año de su inauguración y 2013 las instalaciones habían recibido alrededor de dos millones de visitantes.

Entrada del parque

Dentro de Territorio Dinópolis, existe la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel (Fundación Dinópolis), formada actualmente por nueve paleontólogos y un restaurador. Nació en 1998, de la mano del Gobierno de Aragón, con el objetivo de generar y asesorar los contenidos expositivos de todos los parques que forman Territorio Dinópolis. Uno de sus planteamientos principales es investigar, conservar y difundir el patrimonio paleontológico, fundamentalmente a través de Territorio Dinópolis, aunque también mediante artículos y publicaciones en todo tipo de medios.


Territorio Dinópolis abrió sus puertas en junio de 2001, promovido por el Gobierno de Aragón a través del Instituto Aragonés de Fomento (IAF), con el objetivo de impulsar el sector del turismo y del ocio aprovechando la riqueza paleontológica de la provincia de Teruel. Hasta el momento la inversión en este nuevo concepto de parque cultural, científico y de ocio supera los 37 millones de euros.

lunes, 5 de enero de 2015

CÉSAR BONA: CANDIDATO AL "NOBEL" DE LA ENSEÑANZA






César Bona (Ainzón, Zaragoza, 1972) se convirtió hace unos días en el mejor profesor de España. O, más exactamente, en el único español que figura en la lista de 50 finalistas del Global Teacher Prize, un galardón internacional que reconoce la labor del profesorado y al que presentaron su candidatura más de 5.000 aspirantes de 127 países. El premio está dotado con un millón de dólares (unos 800.000 euros), lo que lo equipara, al menos en el aspecto económico, al Nobel. «Ser el único español es una responsabilidad, sí. Pero estoy convencido de que aquí hay un montón de profesores que hacen un gran trabajo innovador, anónimo y con pocos medios, y que podrían ser finalistas en lugar de mí», dice el maestro, que este año ha empezado a dar clases en el colegio Puerta de Sancho en Zaragoza.




miércoles, 24 de diciembre de 2014

lunes, 8 de diciembre de 2014

Los besadores de Teruel


Los comerciantes de Teruel han contratado a besadores oficiales que van por las calles dando besos. Aquellos que los reciben pueden canjearlos por vales de compra en las tiendas del centro. La ciudad de los célebres Amantes no podía haber tenido una idea más original.

martes, 18 de noviembre de 2014



1.- Emigración: Más de 200.000 aragoneses viven en Barcelona y su área metropolitana, cifra que convierte a la capital catalana en la segunda ciudad del mundo en cuanto a población aragonesa.

La importancia de la emigración de aragoneses hacia Barcelona ha sido una constante durante todo el siglo XX. A diferencia de otras corrientes migratorias, los aragoneses comenzaron a emigrar hacia la capital de Cataluña antes de que estallase la Guerra Civil.

A comienzos del siglo pasado se estimaba en unos cincuenta mil el número de aragoneses residentes en Barcelona, lo cual puede sorprender teniendo en cuenta que la ciudad no llegaba entonces al millón de habitantes.

2.- Casas regionales: Por tanto, ya en 1909 era destacada la presencia aragonesa en la capital catalana. Fruto de esa corriente surgió el Centro Aragonés de Barcelona que ya ha celebrado su I Centenario. (También se halla en la ciudad Condal otro Centro Aragonés, el de Sarriá. La Casa de Aragón, la tercera casa regional aragonesa de Barcelona se fusionó hace pocos años con el actual Centro al que hacemos especial referencia). En la actualidad, el Centro se erige en punto de encuentro de la comunidad aragonesa en Cataluña. Son más de 1500 los socios que se reúnen en un distinguido edificio situado en una de las arterias más comerciales de Barcelona, la Ronda de Sant Antoni, muy cerca de la Plaza Universidad. Múltiples actividades se desarrollan allí a lo largo del año: academia de baile, jota y rondalla, clases de solfeo, escuela de bombos y tambores, grupo de coral, grupo de teatro, clases de danza oriental y de kárate, taller de modistería y traje aragonés, taller de danzas, servicios de ATS, de podología, de peluquería, bar y restaurante, baile, etc. Tanto la Dirección del Centro Aragonés como las Peñas organizan numerosos actos culturales y festivos.

La Peña Turolense durante varios años ha llevado a cabo una programación de actos culturales y festivos muy activa y siempre se ha visto gratificada con la asistencia de numerosos paisanos a todos lo eventos organizados. Homenajes a turolenses destacados, nombramiento de “Turolenses de Mérito”, conferencias, exposiciones, cenas y festivales de jotas, excursiones y viajes culturales, torneos, etc. Igualmente destacable es el Grupo de bombos y tambores que participa en la Cabalgata de las Fiestas de la Mercè de Barcelona y es requerido a otros eventos festivos de carácter municipal por distintos ámbitos de la provincia. Incluso ha llegado a organizar una “Rompida” en la mismísima Plaza de Cataluña.

Evidentemente que el Centro Aragonés de Barcelona es sólo un ejemplo concreto visible y palpable de la presencia de los aragoneses en la ciudad Condal, pero nuestra presencia se hace extensible a otros ámbitos de carácter laboral, social y cultural de la vida catalana.

3.- A caballo entre Cataluña y Aragón: Las estadísticas dicen que los turolenses que residimos fuera de la propia provincia somos casi tantos como los que permanecen en ella. Yo voy a referirme sólo a Barcelona y su área metropolitana. No vivimos en el lugar de origen, pero tampoco plenamente en el país de acogida. Y eso que, a diferencia de los provenientes de otras comunidades, tenemos fama de integrarnos con relativa facilidad. Es la única solución posible para superar el desarraigo, el aislamiento y la incomprensión. Francisco Candel lo vio con claridad en los años sesenta (Els altres catalans) y el tiempo le ha dado la razón. Los nuevos catalanes, ligados por residencia con el devenir general de la sociedad catalana, solo podrían progresar en la medida en que colaborasen con ésta, no tan sólo en el aspecto económico, sino también en cultural, social y político. Dicho compromiso, por supuesto, tenía que ser mutuo. Esta relativa integración en el caso de los que vinimos de Teruel, plena en el caso de nuestros hijos, no ha supuesto renuncias ni olvido de nuestra tierra turolense. El agradecimiento a la tierra de acogida no ha mermado un ápice el cariño a la propia.

Por eso volvemos a nuestros pueblos en cuanto las circunstancias nos lo permiten, restauramos las casas según nuestras posibilidades y ocupamos temporalmente el hueco de nuestras propias ausencias. Durante estas estancias nos ponemos al día y nos empapamos de los sinsabores propios de la cuestionada supervivencia de esos numerosos pueblos silenciosos y casi desiertos durante el largo y duro período invernal y alimentamos esperanzas de que se toque fondo de una vez y se supere esta diáspora secular que amenaza con dejar la provincia convertida en “una reserva de recuerdos y ausencias eternas”.

Y cuando retornamos a nuestra vida cotidiana en la urbe masificada y en su cinturón industrial multiétnico, con cierto regusto de nostalgia indeseada, seguimos al tanto de cualquier novedad que se produzca en nuestra tierra de origen. Sin embargo, y sin dejar de lado nuestras propias responsabilidades, y sin caer en el tópico de culpar de todas las carencias al Gobierno central o al autonómico, observamos con desánimo que ni el largo y ensombrecido período de la posguerra ni la democracia anhelada durante tantos años han supuesto una mejora de las condiciones materiales.

Nuestra provincia, y sin ignorar los cambios habidos y las relativas mejoras llevadas a cabo, magnificadas por algunos, sigue estando al margen de los grandes ejes de comunicaciones, las carencias de servicios que satisfagan las necesidades de nuestros municipios son palpables y los planes de infraestructuras son más que menguados.

Ni la inclemencia del tiempo, ni la sequía, ni la orografía justifican que esta provincia del Sur de Aragón se haya convertido en un conjunto de pueblos que, salvo escasísimas excepciones, están muy despoblados y sus escasos habitantes apenas se dejan ver por las calles donde hasta el eco de tiempos mejores les castiga con su ausencia.

martes, 4 de noviembre de 2014

LA ESCALINATA: ALTORRELIEVE DE LOS AMANTES DE TERUEL


De todos los lugares en que he vivido mantengo recuerdos positivos e indelebles. En Teruel, pequeña capital de provincias, pasé tres años de mi adolescencia cuando estudiaba Magisterio en la Normal. Antes, sin embargo, la había visitado anualmente para examinarme en el Instituto como alumno de matrícula libre durante el período del Bachillerato. El descenso por la Escalinata que comunicaba el centro de la ciudad con dicho Instituto, el jardín de los Botánicos y la Estación de Ferrocarril me pasaba un tanto desapercibido. Los nervios, la angustia y la incertidumbre me mantenían abstraído e indiferente respecto del bello entorno. El ascenso por la Escalinata tras la dura sesión de exámenes, ya relajado, me resultaba más atractivo y las bellas formas que posee, a pesar de lo fatigoso que resultaba subir tantos escalones no me impedían admirar su grandeza y majestuosidad. Pero lo que me llamaba la atención hasta el extremo de interrumpir el ascenso, y quedarme embelesado, era el relieve de los Amantes que presidía uno de los rellanos de dicha Escalinata y que recogía la última escena trágica de esta tradición, para unos, y leyenda, para otros.

Los conocedores de esta historia de amor dramático saben que la primera circunstancia trágica sucede el mismo día de la boda. Diego logra entrevistarse con Isabel tras varios años de separación y sin noticias mutuas. Al despedirse para siempre de ella, le pide un beso. Isabel, recién casada con otro, se lo niega. Diego no puede soportar la angustia y la tensión de aquella despedida y muere de dolor a los pies de ella. La escena a la que hace referencia el altorrelieve de la Escalinata plasma el desenlace final de esta historia-leyenda de amor trágico. En la Iglesia de San Pedro tienen lugar los funerales por la muerte de Diego. Isabel vestida de boda, el rostro oculto entre sus velos, avanza por la nave central y se acerca para dar al cadáver de Diego el beso que le negó en vida. Isabel expira abrazada al cuerpo de Diego. El hecho conmocionó de tal manera a la ciudad entera, que ésta decidió dar sepultura a Diego e Isabel en la misma Iglesia donde aconteció tan dramático suceso. Los cuerpos de los Amantes fueron hallados en 1555, con ocasión de obras realizadas en dicha iglesia de San Pedro.

La influencia de la arquitectura mudéjar en el patrimonio turolense es sumamente importante, como puede comprobarse en esta Escalinata, construida entre 1920 y 1921 en estilo claramente neomudéjar. Este estilo se introducirá en Teruel en 1909, como fruto tardío de la tradición historicista del S. XIX. Convirtiéndose en un auténtico tópico arquitectónico, presente en buena parte de los edificios públicos. Con independencia de su uso puramente funcional, José Torán de la Rad (Teruel 1888-1932), artífice de esta obra, persigue con ella dotar de un acceso digno a la ciudad, así como poner de manifiesto elementos arquitectónicos y decorativos extraídos de la tradición mudéjar local.