miércoles, 17 de enero de 2024

MÓNICA Y MARTA PLAZA COMPETIRÁN POR SEPARADO EN EL DAKAR 2024

 

Nietas de unos primos hermanos míos

Fuente: Diputación de Cuenca.

Las hermanas Mónica y Marta Plaza competirán por separado en el Rally Dakar de 2024. En la edición de 2023, Mónica corrió junto a su padre, Manolo Plaza. En la edición del próximo año, será Marta, en su primera vez en esta carrera, la que acompañe en el coche al mítico piloto. Por lo que ambas hermanas irán en coches separados.

Así se lo han trasladado a Álvaro Martínez Chana, presidente de la Diputación Provincial, en una reunión en la que las hermanas se han mostrado «ilusionadas» de participar en esta «aventura» que supone la prueba reina del circuito internacional.

La edición de 2024, que se celebrará a principios de año, será la quinta que se hace en Arabia Saudí, dividida en una etapa prólogo, doce etapas de carrera y 14 días de competición para recorrer una distancia de unos 5.000 kilómetros. Alrededor del 60% se disputará por zonas inéditas.

Martínez Chana les ha ofrecido «el apoyo de la Diputación» y les ha deseado «toda la suerte del mundo para que puedan volver a casa con un buen resultado siendo la imagen de Cuenca y su provincia».

También ha aprovechado la ocasión para felicitar a las hermanas Plaza por su victoria en la categoría TIN en el campeonato de España de Rallies Todoterreno, cuya etapa final se disputó en el Rally TT Cuenca el pasado mes de octubre.

El presidente les ha animado a continuar «con su exitosa carrera y a seguir los pasos de su padre», Manolo Plaza, en una «saga de deportistas que está llamada a seguir dando alegrías en las disciplinas de motor, para poner el nombre de Cuenca en lo más alto de estas competiciones».


domingo, 31 de diciembre de 2023

CASTILLO DE ALIAGA (Y 3)


Recreación del castillo de Aliaga

Entre tanta torreta de planta circular, llama poderosamente la atención un potente torreón rectangular de unos 8 por 7 metros de planta.

 

Aparentemente más antiguo que el resto, sus muros de tapial calicostrado fueron revestidos posteriormente con piedra para otorgarle una mayor solidez y prestancia. Su posición en el ángulo de giro del recinto exterior, y, por tanto, en uno de los tramos más expuestos del recinto, le otorga una especial relevancia.

 

El resto de las construcciones se debieron agrupar concéntricamente en torno a la peña donde se situaba la torre del homenaje. Este espacio hasta las murallas perimetrales. estaría ocupado por la antigua aldea de Aliaga. Dado el marcado declive topográfico existente desde la peña, las construcciones más próximas a esta se encontraban en una posición más relevante, lo que le daría al conjunto una peculiar apariencia escalonada.

 

Al igual que otras fortalezas conventuales de la provincia (como Alfambra, Montalbán, Alcañiz o Alcalá de la Selva), el castillo de Aliaga contó con la ya mencionada capilla, y con las dependencias necesarias para la vida monástica: sala capitular, refectorio, dormitorios, estancias del comendador y al menos un aljibe, que se corresponderían posiblemente con las construcciones adosadas a la peña. En una posición menos relevante se situarían las caballerizas, almacenes, bodegas, cocinas y otras dependencias secundarias, además del casalicio de la aldea.

 

Hoy en día, el castillo de Aliaga se encuentra a la espera de que futuras excavaciones arqueológicas devuelvan parte de su pasado esplendor, a la que fue una de las fortificaciones más inexpugnables de todo el reino de Aragón.


viernes, 22 de diciembre de 2023

EL CASTILLO DE ALIAGA (2)


En el fuero también se establecía la entrega al comendador de un quinto de los ganados capturados en las razias lanzadas contra territorio enemigo; y se incluían disposiciones relacionadas con los vecinos de la población que fueran capturados por los sarracenos, así como sanciones para los que no acudieran cuando fueran llamados a las armas.

Este primer núcleo de población debía situarse dentro del recinto exterior del castillo. lugar en el que también se hallaba la primitiva iglesia. En el siglo XV, la villa se extendió fuera del recinto, trasladándose  igualmente la parroquial, dedicada a San Juan; no obstante en el siglo XVI aún había una capilla en el castillo, bajo la advocación de Santa María.

Fue probablemente a principios del siglo XIII, cuando el castillo de Aliaga fue objeto de una importante remodelación, convirtiéndose en una fortaleza de carácter conventual, a semejanza de otras similares existentes en tierras turolenses, bajo el dominio de otras órdenes militares.

Durante la Guerra de los Dos Pedros, el castillo fue puesto en estado de defensa, aunque finalmente no fue atacado, al situarse muy a retaguardia de la línea de frente. Sí que lo sería un siglo después, por los soldados castellanos del duque de Híjar (1462), partidario del  Príncipe de Viena en su enfrentamiento contra Juan II. No obstante, la permanencia de las fuerzas de ocupación en la fortaleza fue corta, al evacuarla al año siguiente; pero el de Híjar acabó reconciliándose con el monarca y este le otorgó (con el consentimiento del prior sanjuanista) el título de conde de Aliaga. En 1487 Fernando el Católico lo elevó a rango de ducado, título que ha perdurado durante más de cinco siglos. En la actualidad lo ostenta Luis Martínez de Irujo (hijo de la duquesa de Alba), XIX duque de Aliaga.

Pese a ello, el castillo permaneció bajo el dominio sanjuanista. Todavía en 1535, mantenía un arsenal con 22 picas, 24 lanzas, 12 paveses, 6 escopetas, 8 ballestas de acero y 3 de madera.

Tras varios siglos de inactividad militar, el castillo recuperó protagonismo en el siglo XIX. Tras sus muros se atrincheró un contingente carlista al mando de Francisco Macarulla. El general liberal O´Donell puso sitio a la plaza en abril de 1840, bombardeándola con un tren de artillería compuesto por veinte piezas. La resistencia de la guarnición fue llevada hasta el final, consiguiendo una capitulación con honores. Pero el peaje a pagar fue la ruina de la fortaleza.

Hoy en día, sus construcciones se encuentran ocultas por niveles de escombros de varios metros de espesor, pese a lo cual es posible hacerse una idea de su organización espacial. Con una superficie próxima a los 4.000 m2, el castillo se encuentra coronado por un importante peñasco de más de 30 m. de altura, en el que se asentó la torre del homenaje. A su amparo, en los flancos occidental y meridional, se dispusieron una serie de edificios y recintos concéntricos.

Buena parte del recinto exterior resulta visible hoy en día. Destaca una quincena de torres cilíndricas, de unos tres metros de diámetro, por delante de las cuales se sitúa un foso. La densidad de este tipo de estructuras en el flanco noroccidental no tiene parangón en ninguna otra fortaleza o recinto turolense.

viernes, 15 de diciembre de 2023

EL CASTILLO DE ALIAGA (1)


Si hay un lugar en el sur de Aragón donde la geología se alió con el ser humano para crear una fortificación excepcional, ese es Aliaga. Su castillo, encaramado sobre un peñasco prácticamente inexpugnable, es un auténtico nido de águilas. Los "freires" de la Orden del Hospital hicieron de él su principal base de operaciones en las serranías turolenses.

Fortaleza andalusí, fue ocupada por Alfonso I de forma simultánea a Zaragoza (1118) pese a mediar una considerable distancia entre esta posición y la capital del Valle del Ebro. El rey se la entregó al noble Lope Johanes de Tarazona. Este magnate aragonés no dispuso de mucho tiempo para acometer reformas de consideración en la fortificación, antes de que retornara a manos almorávides, tras la muerte de El Batallador.

Tras la conquista definitiva que se produjo durante el reinado de Alfonso II, Sancho de Tarazona donó la fortaleza, la villa y la iglesia a la Orden del Hospital (1163). Pocos años después, en 1180, los sanjuanistas establecieron en Aliaga el centro de su encomienda en la sierras turolenses, cuyo cartulario fue publicado en 1979 por León Esteban Mateo, quien también publicó en 1989 la Historia de Aliaga y su Encomienda Sanjuanista.En noviembre de 1216, Aymericus de Pace, de acuerdo con el consejo del Capítulo del Hospital, concedió fueros  a los pobladores de Aliaga; en ellos se establecía que todo vecino que poseyera un yugo de bueyes, un asno, dos lechos, pan y vino para un año y 30 sueldos debía comprar un potro. Y aquel que sobrepasase  ese montante económico, lo que debía comprar era un caballo. Como ocurría en toda plaza fronteriza, las prescripciones del ordenamiento foral iban encaminadas  a facilitar la defensa de la posición; en este caso , que los "freires" sanjuanistas dispusieran de suficientes  monturas de cara  a las frecuentes operaciones militares que debían desarrollar contra territorio musulmán. Hay que tener en cuenta, que en ese momento el enemigo sarraceno todavía estaba lo suficientemente próximo como para suponer una amenaza.

Fuente: ARAGÓN ES OTRA HISTORIA

(Continuará)

 

miércoles, 13 de diciembre de 2023

El castillo templario de Aragón que custodió la espada del Cid Campeador


Me encantan los castillos. Puedo presumir de haber visitado unos cuantos. El de Monzón es uno de ellos.

 En Monzón, en la provincia de Huesca, se encuentra uno de los símbolos más importantes de los templarios de España que te introducirá en el fascinante mundo de los monjes-guerreros de esta orden militar.

En España, durante la Edad Media, una de las órdenes militares cristianas más poderosas fue la Orden del Temple, cuyos miembros son conocidos como caballeros templarios. Apareció en el siglo XII y llegó a tener 800 castillos y miles de caballeros por toda Europa. Más de 100 estaban en España, de los que se conservan muy pocos, la mayoría en ruinas. Aragón es conocida como la tierra de los castillos y en algunas zonas aún se puede conocer la historia de estos monjes militares en la Comunidad visitando estas fortalezas.

El Castillo de Monzón, un símbolo templario en España.

Esta fortaleza templaria, desde la que durante siglos se dominó una estratégica y significativa parte del Reino y de la Corona de Aragón, custodió durane años la "Tizona", la famosa espada de  El Cid Campeador. Se trata de un antiguo bastión musulmán que fue declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural en Aragón y se consolida como la llave robusta de la provincia de Huesca. En él se educó siendo niño Jaime I el Conquistador.Entre sus estancias principales se encuentra la Sala capitular-refectorio, que es el edificio que produce mayor impresión de tosquedad de todo el conjunto; la torre del Homenaje, construida entre los siglos IX-X, fue el último refugio de los defensores de la fortaleza; el Templo (Iglesia de San Nicolás), que presenta gran cantidad de elementos románicos al igual que alguna influencia gótica; la Torre de Jaime I, que alberga las cárceles de la Encomienda; las caballerizas y los dormitorios. Además, en su interior se ubica un centro de interpretación dedicado al Temple que te sumerge en el mundo de los monjes-guerreros templarios

A pesar de que La Inquisición trató de borrar todas las huellas templarias, en el Castillo de Monzón todavía se conservan receptáculos con una piedra del Templo de Salomón de Jerusalén.



miércoles, 8 de noviembre de 2023

LOS MAQUIS EN LA PROVINCIA DE TERUEL: CAMPAMENTO DEL RODENO

 

Cuando concluyó la Guerra Civil –oficialmente el 1º de abril de 1939- en España, muchos de los republicanos que habían sido derrotados por el ejército franquista se refugiaron en las sierras y montes para sobrevivir, para escapar de la represión generalizada que se aplicó en nuestro país en las décadas posteriores y seguir así luchando contra el franquismo victorioso.

A estos guerrilleros, se les conoció con el nombre de “maquis”, palabra procedente del francés “maquisards”  que alude a los lugares montañosos y escarpados en los que se escondían los resistentes franceses frente a la ocupación alemana entre 1940 y 1945. El Franquismo se refería a ellos con la expresión de “bandoleros” que presenta un significado más peyorativo en un intento de desprestigiarlos.

Ahora bien, cuando se produjo un intento más serio de derribar al régimen franquista, fue en 1945, al finalizar la II Guerra Mundial, en el momento en que el Partido Comunista de España decidió enviar desde Francia a miles de combatientes atravesando el Valle de Arán. Pese al casi fracaso de esta operación, muchos de ellos consiguieron entrar en España y conectaron con los núcleos de resistencia existentes anteriormente.

A partir de esos momentos, estos grupos se constituyeron y se organizaron dentro de la llamada Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón AGLA que operaba por las provincias de Castellón, Valencia, Cuenca y Teruel, principalmente. Para ello crearon una diferente tipología de  campamentos: de paso, estables y de emergencia. Una buena parte de integrantes de la AGLA eran militante y estaban controlados por el PCE pero también existió un número significativo de la CNT.

El que nos ocupa hoy, el Campamento del Rodeno, fue estable en el tiempo y se encontraba en las cercanías de la localidad de Tormón en la Sierra de Albarracín. Es fácilmente accesible andando  aunque se trata de una zona escondida, protegida por unas impresionantes formaciones rocosas, que crean una multitud de pasillos y pasadizos que facilitaban el escape en caso de asalto.

Este Campamento fue creado a principios del año 1947 como sede del Estado Mayor de la AGLA y como escuela del guerrillero. Esta se encontraba situada en una zona algo apartada del lugar que había más movimiento de personas y constituía un espacio dedicado a la formación del guerrillero.

Uno de los maquis que estuvo allí, Florián García (“Grande”),  lo describía así: “El campamento donde estaba situado era enorme, nosotros lo llamábamos la «Plaza de Toros» porque hacía como un anillo de rocas, con pinos altísimos. Había unos huecos naturales y allí un poco camuflados con árboles hicimos una especie de chabola grande. «Pepito dirigía esta escuela…»

Se refería a Francisco Corredor, conocido como “Pepito El Gafas”, que era el profesor principal pues impartía unos cursillos para los guerrilleros con temas teóricos y políticos sobre el marxismo-leninismo, así como otros de táctica guerrillera, sanidad, topografía  o cultura general. Se puede decir que algunos guerrilleros tuvieron su primer contacto con el aprendizaje de las letras en el Campamento.

Desde este lugar incluso se llegó a editar alguno de los números de “El Guerrillero”, un periódico que se realizaba de forma rudimentaria mediante una máquina de escribir y una multicopista cuyo fin último era servir de información a una población dispersa por la zona donde actuaba la AGLA así como magnificar las acciones llevadas a cabo con el fin de desmoralizar al enemigo.

Hay que subrayar que no fue el único campamento-escuela implantado en la provincia de Teruel, sino que anteriormente la AGLA ya había instalado otro a unos cinco o seis km de La Cerollera, una localidad del Bajo Aragón, y que fue arrasado por las tropas franquistas anteriormente dirigidas por el general Pizarro. Actualmente existe un centro de interpretación en dicha localidad sobre este campamento e incluso una ruta para poder acceder a él andando o en bicicleta..

La verdad es que el de Rodeno tuvo una duración corta de apenas un año, puesto que a finales de 1947 se descubrió por parte de  las autoridades franquistas el lugar de la Sierra de Albarracín donde se encontraba y se preparó un aparatoso despliegue integrado por fuerzas de la Guardia Civil,  del Ejército y miembros de la llamada Guardia de Franco, con el fin de ocupar el lugar y detener a los maquis que se encontraban allí presentes. En algunas informaciones oficiosas se hablaba de que el número de efectivos armados que realizaron el ataque fue de 3.000.

El asalto definitivo se produjo el día 20 de diciembre cuando el total de ocupantes del Campamento en esos momentos era de quince por lo que la mayoría de ellos intentaron huir como pudieron ante tal avalancha de militares. El caso es que dado el número de pasillos estrechos existentes entre las rocas, la gran mayoría de los maquis consiguieron huir falleciendo solamente uno en el combate, mientras que otros dos resultaron heridos y presos. El resto se desperdigó por los montes y pinares de la Sierra de Albarracín dirigiéndose a un lugar de encuentro que habían fijado previamente.