viernes, 25 de noviembre de 2016

HOMENAJE AL PASTOR DE ANDORRA (PLAZA DEL TORICO DE TERUEL)



JOSÉ IRANZO, EL PASTOR DE ANDORRA, natural de mi mismo pueblo y amigo   de mi padre, era muy franco, sencillo y campechano. Tenía la virtud de ganarse la simpatía y la voluntad de los priviligiados que tuvimos la dicha de  conocerlo. Supo hacerse de querer y su jota brava, un tanto áspera y natural cautivaba de tal manera que su "Palomica" acabó por convertirse en todo un símbolo para Aragón. Su recuerdo se volverá mítico. No tengo la menor duda. En esta grabación reciente de la Cadena Ser en la Plaza del Torico de Teruel podemos escucharla coreada por numerosos turolenses

jueves, 17 de noviembre de 2016

UNAS 1.000 PERSONAS "MARCHAN" A LA CENTRAL DE ANDORRA PARA EXIGIR INVERSIÓN



Unas 1.000 personas participaron ayer en la marcha nocturna que los sindicatos mineros organizaron en Andorra (Teruel) para exigir a Endesa la inversión que necesita la Central Térmica de la localidad para alargar su vida útil así como para reclamar un plan de reindustrialización "serio y eficaz" que cree empleo en la zona y frene la pérdida de población que acusa desde hace años la cuenca minera turolense.

Con sus frontales encendidos, los trabajadores del carbón encabezaron una marcha de siete kilómetros que comenzó a las seis de la tarde en la Plaza del Regallo y terminó pasadas las ocho en la puerta de la Central andorrana con el discurso de representantes regionales y nacionales de CCOO y UGT.

Huelga añadir que Andorra es mi pueblo natal y me preocupa mucho el futuro de esa industria derivada del carbón comarcal que cada vez está más cuestionada en la U.E.

martes, 8 de noviembre de 2016

2000 OVEJAS TUROLENSES EN MADRID






Ni el insomne más desvelado cuenta tantas ovejas como las que este domingo han desfilado por el pleno centro de Madrid coincidiendo con la celebración de la XXI Fiesta de la Trashumancia, un día en el que se pretende ensalzar una histórica técnica ganadera que actualmente no goza de la mejor salud en España.

"Hay que reivindicar la trashumancia porque está muy abandonada, somos muy pocos los que hoy seguimos haciéndola", ha expuesto Elías González García, el ganadero del rebaño de 2.000 ovejas merinas que este domingo ha atravesado Madrid desde Villar del Cobo (Teruel) y que continuará su camino hasta el Valle de la Alcudia (Ciudad Real).

Su viaje se extenderá durante un mes y durante este tiempo el rebaño atravesará multitud de localidades; sin embargo, este domingo González ha admitido estar un poco más nervioso de lo habitual y "sentir un cosquilleo especial" al entrar en la capital, puesto que, como él mismo ha señalado,"Madrid siempre es Madrid".

Y es que desde la madrileña Casa de Campo han partido 2.000 cabezas de ganado a primera hora de la mañana de esta domingo para llegar, sobre las 10.30 horas, a la Plaza de la Villa, donde, como marca la tradición, autoridades y pastores han renovado la simbólica firma de la Concordia, un documento del año 1418 que permite el paso de las ovejas por las Cañadas Reales de la Villa de Madrid.

Allí, los pastores han instado al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a que les ayude a "recuperar las Cañadas Reales" ya que, como han criticado, "están muy abandonadas".

Valor medioambiental y cultural

El guante lo ha recogido Carlos Cabanas, secretario general de Agricultura y Alimentación del Ministerio, quien no ha dudado a la hora de mostrar su compromiso con esta actividad.

"El valor medioambiental y cultural de la trashumancia es fundamental", ha recalcado Cabanas, quien también ha destacado que esta forma de ganadería es una actividad que hay que seguir promocionando porque es parte de nuestro patrimonio e historia.

Con el trato cerrado —al modo tradicional— en 100 maravedís, los rumiantes han continuado su trayecto hasta la Puerta de Alcalá por la Calle Mayor y Puerta del Sol, flanqueados, como si de la Vuelta Ciclista a España se tratase, por centenares de curiosos que aguardaban expectantes su paso a ambos lados de la calzada.

Turistas sorprendidos

Si los niños han sonreído al ver tan cerca al rebaño, los turistas no han parado de fotografiar la curiosa estampa, sorprendidos como un grupo de estudiantes japoneses que no se explicaban por qué había ovejas en el centro de Madrid.

"Es fantástico, es una oportunidad para estar cerca de la naturaleza, es muy bonito", exclamaba Elisabeth, una de las turistas.

Gracias a las indicaciones de Sergio García y Domingo Tabares —los pastores— las ovejas han podido seguir su camino sin incidencias, algo que en parte también se ha debido al "buen comportamiento de los madrileños", según han coincidido ambos. Tras el rebaño, los cánticos de grupos folclóricos han cerrado la comitiva que, durante unas horas, ha acercado "el mundo rural a la capital", como ha destacado David Erguido, concejal presidente del Distrito Centro.
Después del último músico y con el balido de la última oveja aún en el horizonte, el rebaño emprendió su camino hacia pastos cálidos y Madrid regresó, como si de otro domingo cualquiera se tratara, a su rutina.

Fuente: Heraldo de Aragón


domingo, 23 de octubre de 2016

MOTO MADE IN TERUEL




Un equipo de ingenieros de la Escuela Universitaria Politécnica de Teruel y un integrante de Administración y Dirección de Empresas, Eupbikes, ha fabricado una novedosa moto para competir. La moto está fabricada en plástico mediante impresión 3D y es totalmente eléctrica. El corredor turolense, Álvaro Górriz, ya disputó con esta moto la competición MotoStuden IV en el circuito Motorland Aragón obteniendo el triunfo en su categoría.



martes, 18 de octubre de 2016

José Luis Melero presenta El tenedor de libros en el Centro Aragonés de Barcelona




El pasado 20 de mayo tuvo lugar en la Sala Costa de este Centro Aragonés de Barcelona la presentación de la obra de José Luis Melero titulada El tenedor de libros. Acompañaron al autor: el editor, Chusé Raúl Usón, e Ignacio Martínez de Pisón, que rememoró en tono muy cordial complicidades y vivencias compartidas con José Luis Melero, al que considera líder espiritual y cultural de los amigos.

José Luis Melero es bibliófilo consumado y  escritor. Posee una de las mejores bibliotecas privadas de España y es uno de los principales estudiosos y divulgadores de la literatura aragonesa. Esta puede ser la razón de que los libros de Melero estén llenos de otros libros y por tanto repletos de historias diversas.

En  El tenedor de libros  se recopilan 123 artículos que ya fueron publicados en el suplemento "Artes y Letras" del Heraldo de Aragón entre 2012 y 2015. La gran aportación cultural de este autor es que posee  y comparte un conocimiento de numerosos libros de carácter singular y que desconocemos la inmensa mayoría, aunque la lectura forme parte de nuestros quehaceres.

El tenedor de libros  es una obra cuyo título hace alusión a quienes manejan los viejos libros de contabilidad, pero con objetivos más singulares, edificantes y divertidos. La lectura del prólogo o Liminar, que escribe él mismo, seduce y fomenta curiosidades:

"Podría decirse que no he hecho otra cosa en esta vida que llevar los libros. Como un tenedor de libros lleva los libros de contabilidad. Los he leído, fichado y ordenado con precisión, los he acarreado de un lado para otro en mudanzas interminables (...) y los he vigilado en silencio (...) para tratar de salvaguardar los secretos que esconden"   

Si algo caracteriza a este autor es la coherencia: escribe de lo que ha leído. Por eso, su vida de lector se erige en el auténtico protagonista de sus libros:

"Aquí están recogidas muchas de mis pasiones y algo de lo que he ido aprendiendo en mis lecturas de no pocos años. Todo de verdad y sin imposturas. Para no demasiados lectores, pero sin duda para los mejores".

Gracias a El tenedor de libros conocemos curiosidades como los intentos en la posguerra por dotar a Aragón de una salida al mar en compensación por su participación en la Cruzada Nacional; episodios horribles como el de albergar durante el día en el viejo campo de Torrero a prostitutas musulmanas que acompañaban a los Regulares desplazados desde África; singularidades pintorescas como la del supuesto cuento baturro "A Zaragoza... o al charco", pero que tiene sus raíces en la tradición de la ciudad italiana de Biella, en el Piamonte; revelaciones tan  paradójicas como la de que en la biblioteca de Hitler figuraba un ejemplar del Oráculo Manual y Arte de la Prudencia de Baltasar Gracián.  José Luis Melero, haciendo gala de su sentido del humor, un tanto socarrón, añade que "si lo leyó, lo hizo sin ningún aprovechamiento"...

También ocupan un lugar preferente las historias de libreros, de bibliófilos y de escritores. Sobre estos últimos, el autor prefiere recrearse en los menos conocidos, en los que quedaron fuera de los manuales de historia literaria, a los que rescata a veces con una mezcla de cariño y  nostalgia porque la vida de muchos de ellos no fue nada fácil: Julio Cejador y Frauca, Miguel de Suelves, José Cabrero, Teodoro Bardají, Eduardo Marquina, Ivan Nogales... Resultaría exhaustivo citarlos a todos. Libreros, filólogos, escritores, dibujantes, oftalmólogos, sastres, vecinos de todo tipo y condición. Todos estos personajes llenos de vida y ricos en anécdotas transmiten a los lectores las esencias de una época pasada, pero sin dejar de lado al presente.

De otros escritores más prestigiosos aborda asuntos singulares y novedosos. Conoceremos cómo era el dormitorio de Pérez Galdós, el rencor de algún personaje contra Baroja, la venta de la biblioteca de Cánovas del Castillo, los cotilleos de Alfredo Marqueríe sobre Antonio Machado, la decepción de André Gide por no haber sabido valorar el original de M. Proust, En busca del tiempo perdido, la historia de paraguas de Azorín, los pocos ejemplares que vendía Ramón Gómez de la Serna...

Con estos comparten páginas escritores consagrados, triunfadores y que son del gusto del autor como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, García Márquez, Vargas Llosa, James Joyce, César Vallejos... Hace gracia la anécdota que narra de su encuentro con el Nobel Mario Vargas Llosa: "Le llevé la primera edición de su primer libro: Los Jefes, que firmó como Mario Vargas y que le publicó Editorial Rocas en 1959. Vargas Llosa se emocionó al verlo y me confesó que no había visto ningún ejemplar del libro desde que salió de Arequipa. Me lo pidió abiertamente y yo le respondí con franqueza aragonesa, que es como aquí llamamos a la descortesía: Ni hablar. No me conoce usted. Yo no me desprendo de este libro por nada del mundo".

Algo que también hay que destacar y que honra al autor es el tributo que rinde a los amigos. El tenedor de libros está lleno de referencias y guiños a manera de homenaje a Javier Tomeo, J. A. Labordeta, Chesus Bernal, Javier Cercás, Martínez de Pisón, José Iranzo... Para Melero, los amigos son la familia que uno elige y hay que  ser leal y honesto con ella.

Es notable y manifiesta su confesa devoción por el Real Zaragoza, el séptimo equipo español más laureado... En su artículo "Cuando fuimos los mejores" rinde tributo al equipo capitaneado por el gran Enrique Yarza, con José Luis Violeta, el "León de Torrero", como sagrado icono zaragocista, y con la delantera más famosa de la historia del club (Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra)...

José Luis Melero aborda temas de actualidad - monarquía o república, independentismo catalán, etc. - en un tono que denota una preocupación que poco o nada tienen que ver con la complacencia y el divertimento que pone de manifiesto en otros. No es para menos..

La gran lección que quiero destacar de este autor, y no es tarea fácil porque abundan, es que la erudición, la reflexión profunda  y el divertimento se pueden dar conjuntamente. Otra cuestión que quiero subrayar, y termino, es la gran capacidad de síntesis que tiene: en una simple página condensa amplios conocimientos, con sencillez y en un tono cordial y simpático. Como si se hablara en la barra del bar con los amigos...


Luis Antonio Pérez Cerra


sábado, 1 de octubre de 2016

ÓRGANOS DE MONTORO





En el término municipal de Montoro de Mezquita (Teruel) se encuentran los Órganos de Montoro, un impresionante farallón calizo del Cretácico que encaja sus estratos y relieves, pliegues y fallas, en la cabecera del río Guadalope.



La erosión del río Pitarque, encajado en los cañones de ese órgano fantasmal, ha esculpido caprichosas formas en las terrazas fluviales que vierten sus caños a la hoz del río desde las alturas
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