miércoles, 29 de marzo de 2017

¿QUÉ FUE LA CORONA DE ARAGÓN ?

                   Introducción:


Originada en 1137 tras los esponsales de Petronila, reina de Aragón, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, la Corona de Aragón fue un heterogéneo y cambiante conjunto de reinos, condados, señoríos y dominios unidos bajo la soberanía del rey de Aragón. Durante casi seis siglos, cada uno de los Estados que la configuraron mantuvo sus propias instituciones políticas, sus leyes y normas legales privativas, su cultura identitaria y la integridad de su territorio.

La Corona de Aragón floreció en la Baja Edad Media, se extendió por el Mediterráneo y comenzó una lenta decadencia en el siglo XV, hasta su final a comienzos del siglo XVIII.

Fue una de las formaciones políticas más peculiares de la Historia de Europa y, aunque con problemas graves en ocasiones, constituyó un ejemplo de convivencia entre territorios diversos, unidos en una idea común que superó los intereses particulares de cada uno de los territorios que la integraron.

En este libro, los profesores Alberto Montaner, Guillermo Redondo, Esteban Sarasa, Ángel Sesma, Enrique Solano y Juan Fernando Utrilla y José Luis Corral, destacados especialistas de la universidad de Zaragoza, han trazado las líneas maestras de la historia de la Corona de Aragón, de sus símbolos y de sus instituciones, en un esfuerzo por acercar a los aragoneses las raíces de su identidad colectiva, resolviendo dudas y precisando conceptos y situaciones no siempre bien explicadas.

Porque conocer la historia propia es la mejor manera de entender lo que somos y de poder mejorar lo que seremos.

Nota: En otra entrada que dediqué a otra obra de José Luis Corral: La Corona de Aragón: Manipulación, mito e historia, el autor denunció las manipulaciones históricas que se vienen llevando a cabo en Cataluña con fines partidistas. Creo que tanto aragoneses como catalanes deberíamos conocer más a fondo la Historia de Aragón y la Corona de Aragón para evitar errores y ser víctimas de manipulaciones interesadas.

lunes, 13 de marzo de 2017

ARAGÓN, ARAGÓN!: Los inventos nacionalistas


Pese a quien le pese, Cataluña no tuvo más entidad política durante la Edad Media que el ser una casa condal unida matrimonialmente a la Corona de Aragón. Bien es cierto que hubo reyes catalanes (nacidos en Cataluña) de la Corona de Aragón, pero nunca existieron «reyes de Cataluña». La unión de la casa condal con la Corona, se produjo cuando el 13 de noviembre de 1137, Ramiro II, el Monje, rey de Aragón, depositó en su yerno, Ramón Berenguer IV, el reino en cuanto que regente, pero no el título de rey, que se reservó para él mismo. Ramiro había casado a Berenguer con Petronila (que aún era una niña de 15 años), quien heredó la corona, tomando el título de Reina de Aragón (que posteriormente pasó al hijo de ambos: Alfonso II). Berenguer se tituló siempre Conde de Barcelona, Príncipe de Aragón, Marqués de Tortosa y Duque de Lérida. Nunca osó tomar el título de Rey de Aragón, y mucho menos un inexistente título de «Rey de Cataluña». Por el contrario, Alfonso II recibió de su madre el título de Rey de Aragón (hecho que coincide cuando aparece por primera vez el gentilicio de «catalán»). Y hasta finales del siglo XII no aparece la palabra «catalanesch», en referencia a la lengua que se hablaba por aquí. Por tanto, cuando aparecen las primeras referencias a Cataluña, ésta ya está totalmente integrada en la Corona de Aragón.

Los historiadores nacionalistas se inventaron, sin ningún rubor profesional, términos como «Reino de Cataluña y Aragón», «Corona catalanaaragonesa»; o a los reyes, desde Alfonso II, los denominaban «reyes catalanes». Entre las vergüenzas catalanistas está la tergiversación de textos, como una frase atribuida al capitoste almogávar Roger de Lauria. La frase que realmente pronunció fue: «en el Mediterráneo hasta los peces llevan la insignia de Aragón». Víctor Balaguer se sacó de la manga una frase en boca de Lauria, parecida pero falsa: «hasta los peces llevaban las cuatro barras catalanas». Esta frase fue posteriormente repetida hasta la saciedad por historiadores nacionalistas, para dar la sensación de que el Mediterráneo estuvo en manos catalanas, y no de la Corona de Aragón.


Martín el Humano fue el último rey de la Corona de Aragón (cuya muerte y falta de descendencia provocó el compromiso de Caspe), aunque aquí insistan en llamarle el «último rey de Cataluña». Cuentan las crónicas que, cuando llegaron sus tropas de derrotar al Vizconde de Narbona, el Rey les esperaba en su palacio de Bellesguard (en las faldas del Tibidabo). El anciano monarca vio acercarse a los emisarios que anunciaban la victoria y, según cuenta Soldevila, sus gritos de guerra fueron ¡Victoria, Victoria, Aragón y sant Jordi! Este grito de ¡Aragón! coincide con el de los almogávares, de los que trataremos enseguida. Estos mitificados guerreros «catalanes» nunca gritaron ¡Cataluña! en sus embates guerreros.
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