martes, 3 de abril de 2012

ANTONIO MINGOTE: TUROLENSE ADOPTIVO



Hoy, a los 93 años, el dibujante y escritor Antonio Mingote se ha despegado de su pluma. Rodeado de los suyos ha fallecido en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.Después de 60 años de carrera nos deja con cerca de 23.000 dibujos, donde nos contó el día a día de una España de cambios.


Antonio Mingote nació en 1919, hijo de Ángel Mingote, músico y natural de Daroca, Zaragoza y Carmen Barrachina, escritora natural de Batea, Tarragona. Fue el primero de los dos hijos del matrimonio. Se aficionó a la lectura desde muy joven, aprendiendo a dibujar de manera autodidacta. Su infancia la pasa entre Daroca, Calatayud y TERUEL. En esta última ciudad estudió con los Hermanos de las Escuelas Cristianas y en el Instituto. Fue discípulo aventajado del pintor Ángel Novella.


“Antonio Mingote tenía algo de gamberro y de aventurero en su infancia. Y un inequívoco sentido del humor. Nació en Sitges en 1919, pero sus primeros años los pasó en Aragón: primero en Calatayud, donde conoció el embrujo del castillo, la fuerza del paisaje y el enigma de la nieve. Luego residió en Daroca: era la villa de su padre, Ángel Mingote, compositor y pianista, y en ella descubrió los misterios de la Edad Medieval y de una ciudad llena de pasadizos y murallas. Un día, al atravesar una puerta, se dio un golpe en una piedra y le quedó una marca para siempre en la cabeza.

Daroca era un paraíso inefable, también lo fue de su gran amigo Ildefonso-Manuel Gil. Y en cierto modo también lo fue Teruel: allí se descubrió dibujante y pecador (se confesó, largamente, por desacato al sexto mandamiento), y descubrió que la fuerza de la sangre y la naturaleza son incontenibles. Ante la belleza de una mujer no hay espíritu religioso que valga. Al final de sus días, recordando la falta de la libertad y los rigores eclesiásticos tal vez, diría: “No soy religioso”.

Desde la ciudad mudéjar, en 1932, remitió un dibujo del conejo ‘Roenueces’ a la revista ‘Blanco y Negro’ y se lo publicaron; y años más tarde, en 1936, también le publicarían otro dibujo en ‘ABC’. Durante la Guerra Civil conoció diversos frentes, y luego volvió a Zaragoza, donde trampeó con dos cursos de Filosofía y Letras. Aquí, con seudónimo, firmó novelas policíacas y del oeste.

En 1944 se trasladó a Madrid, que sería la ciudad de su vida. De la bohemia inicial, a la sombra de la revista ‘La codorniz’ y de las amistades de Carlos Clarimón y Rafael Azcona, pasaría a ser un activo hombre de orden de vida más bien desordenada. El futuro humorista también tenía madera de escritor, y en 1947, con ilustraciones de Goñi, “a quien tanto admiraba”, publicó su novela ‘Las palmeras de cartón’”. (ANTÓN CASTRO

4 comentarios:

  1. Dejándonos una gran herencia, sus 23 000 dibujos que muchos han disfrutado con ellos en cada mañana.
    Un abrazo y buena Semana Santa

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    Respuestas
    1. Cierto. Gracias por tus buenos deseos.
      Igualmente te deseo lo mejor.
      Un abrazo

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  2. Extraordinario dibujante y humorista. Pertenece a a aquella generación que acunada por el franquismo supo entender el mundo que les tocó vivir y afianzar el pensamiento crítico en tiempos de dictadura. Cuando pienso en Mingote también aparece Azcona, Tono, Gila y toda aquella generación de La Codorniz.

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